El partido esperado
Desde hace años, adoradores y detractores de Juan Román Riquelme coinciden en, quizás, un sólo asunto: ver, aunque sea una vez, cómo jugaría la Selección Argentina sin el volante de Boca Juniors.
La casualidad y la causalidad hizo que ese acontecimiento suceda esta noche, cuando desde las 20.15 el equipo albiceleste visite a Chile, por la décima fecha de las eliminatorias sudamericanas 2010.
Le vendrá bien a Román, para que tenga algo de descanso de cara al superclásico, y le vendría bien a la Selección, si Basile buscara un reemplazante entre los convocados.
Pero lejos de innovar, de arriesgar, de ir en busca de la victoria, de probar alternativas a Riquelme, de tirarle toda la responsabilidad a Buonanotte a ver cómo reacciona, Basile se contradice una vez más y engaña a la esencia del futbolista (y el hincha) argentino, que tanto proclama. Si nada extraño sucede, Argentina irá con Carrizo; Zanetti, Burdisso, Demichelis, Heinze; Ledesma, Mascherano, Cambiasso; Messi; Agüero y Milito. Cuatro defensores, tres (¡tres!) volantes de contención, uno de creación y dos delanteros. Ocho para defender, tres para atacar. Si así de cuidadoso se plantea el encuentro ante Chile, cómo será cuando haya que enfrentar a una potencia mundial…
Pero además, habrá otro condimento de importancia en el partido de hoy: estará en juego una vez más (la otra vez fue hace casi un año, cuando el 13 de octubre de 2007 Argentina superó 2-0 a Chile, con dos goles de… Riquelme, de tiro libre) un duelo de estilos: Basile vs Bielsa, «la nuestra» vs la obsesión por lo óptimo, whisky vs locura, pasimonia vs análisis, talco vs trabajo, lirismo vs seriedad, amigote de los periodistas obsecuentes vs distante con todos. Como queda claro, pocas cosas unen a ambos entrenadores: haber dirigido a la Selección Argentina y que sus apellidos se escriben exactamente con las mismas letras.
Basile sabe que esta noche tiene más para perder que para ganar. Si Argentina sale victoriosa, se dará la lógica que homologa la historia y la realidad de ambos planteles. Sino, un nuevo manto de dudas caerá sobre su futuro al frente de la Selección.
Bielsa, en cambio, entiende que una derrota está dentro de las expectativas, pero un empate o una victoria (que ubicaría a Chile en el mismo escalón de la tabla de posiciones que la Argentina) le permitiría hacer olvidar de la memoria reciente la derrota en la altura ecuatoriana y terminar el año relajado, algo poco frecuente en su ser.
Con el planteo claramente defensivo que presentará en Santiago queda demostrado, una vez más, que Basile tiene miedo a perder con Chile.
Y esta vez no podrá contar con Riquelme para que lo salve con un pase milimétrico o un tiro libre…
