Historias olímpicas: Larisa Latynina, la coleccionista de medallas

Este texto forma parte del libro «50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos«, publicado en 2012 por Ediciones Al Arco, y auspiciado y repartido de manera gratuita por el Ministerio de Educación de la Nación en las escuelas primarias públicas. También podés leerlo online haciendo clic aquí.

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¿Se puede ser una de las personas más ganadoras de la historia olímpica, tanto entre hombres como entre las mujeres, y ser, para muchos, una completa desconocida?

Eso le pasa a una soviética nacida en 1934, que se dedicó a la gimnasia, que fue una adelantada a su tiempo, que no disfrutó de las mieles de los medios de comunicación y que sumó, a lo largo de su impactante trayectoria, nada menos que dieciocho medallas olímpicas, cosecha que durante décadas fue inalcanzable, hasta la aparición del nadador estadounidense Michael Phelps.

Aunque la enorgullece, a veces también se sintió molesta por resumir todo a ese dato estadístico. En más de una entrevista declaró: “A veces me resulta incómodo ser una persona interesante solo por el número de medallas que conseguí en los Juegos. Pero lo acepto. Son las reglas del juego”.

Su nombre es Larisa Latynina y nació en Kherson, hoy territorio ucraniano, el 27 de diciembre de 1934.

Su éxito resulta sorprendente y peculiar, ya que pudo competir al máximo nivel en tres ediciones de los Juegos Olímpicos, algo infrecuente en el mundo de la gimnasia femenina. Y encima, debutó en la máxima cita a una edad en la cual casi todas las chicas comienzan a ponerles punto final a sus carreras.

Para que quede más claro: Latynina tenía 21 años cuando se presentó en Melbourne 1956, mientras que, mucho después, Nadia Comaneci se retiró de la alta competencia a los 20.

Su gesta comenzó, entonces, en suelo australiano. Melbourne ’56 vivió una gran contienda por el oro en gimnasia. Allí, Latynina compitió palmo a palmo con la húngara Agnes Keleti, la otra gran figura del momento. Larisa ganó el oro en el all-around, en la prueba por equipos y en salto, y compartió la máxima distinción con Keleti en suelo. Además, se quedó con una medalla de plata en las barras asimétricas, y una de bronce en la general de la competición con objetos. El reparto fue parejo, porque Keleti también terminó llevándose seis preseas: cuatro oros y dos platas.

Suele decirse que lo más complicado para un atleta de elite no es llegar, sino mantenerse. Esto se dificulta aún más en la gimnasia, donde el paso de los años atenta contra la plasticidad del cuerpo, inevitablemente. Pero para Larisa, nada fue imposible.

En 1959 fue madre por primera vez. La gran pregunta fue cómo llegaría a Roma ’60, después del esfuerzo físico que requiere el parto y, luego, el amamantamiento de su hijo, sin descuidar el hecho de que ya tenía 25 años. Nada de eso fue problema para la enorme soviética, que en los Mundiales de 1958 había competido ¡embarazada! y había logrado cinco de los seis títulos en juego.

Larisa, embarazada, gana cinco oros en el Mundial de 1958:

En la capital italiana no tuvo rivales, y cosechó tres medallas de oro (all-around, equipos y ejercicios de piso), dos de plata (barra y viga de equilibrio) y una de bronce (salto). La misma cantidad que en Melbourne, seis, para llegar a una cosecha de doce preseas.

Como si no le hubiera bastado lo realizado hasta entonces, al año siguiente volvió a ser figura del Campeonato de Europa: cuatro medallas, dos de oro (all-around y ejercicio de piso) y dos de plata (barra y viga de equilibrio). Y en 1962, dominó el campeonato del mundo, donde se quedó con tres medallas de oro (equipos, all-around y ejercicio de piso), dos de plata (barra y viga de equilibrio) y una medalla de bronce (barras asimétricas). Todo eso con un pequeño detalle: en el medio, fue otra vez madre.

Tokio ’64 la esperó con los brazos abiertos, cuando todos eran conscientes de que esos Juegos determinaban su despedida olímpica.

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Larisa partió rumbo a Oriente para convertirse en la deportista con más medallas de la historia. Y vaya si lo consiguió. Como campeona defensora, intentó hacer valer su dominio mundial. Sin embargo, fue derrotada por la checoslovaca Vera Čáslavská en la competencia all-around, donde debió conformarse con la plata.

Lejos de deprimirse, Latynina sumó dos oros a su colección, al ganar la prueba por equipos y piso por tercera vez consecutiva. Cerró su cosecha con otra de plata (barra) y dos bronces (barras asimétricas y salto). Otra vez seis medallas.

Latynina en acción en Tokio 1964, en las barras asimétricas:

Si no hubiera sido por la competencia de barra de equilibrio en Melbourne 1956, donde terminó cuarta, Latynina habría ganado una medalla en cada evento en el que compitió a nivel olímpico.

Además de poseer durante varias décadas el récord de mayor cantidad de medallas olímpicas cosechadas en la historia (algo que mejoró el bestial Michael Phelps en Londres 2012), Larisa ocupa, junto a Mark Spitz, Carl
Lewis y Paavo Nurmi, el segundo lugar en la lista de más ganadores de preseas doradas, con nueve (detrás del Tiburón de Baltimore, que suma diceciocho), cifra que le permite dominar ese ítem entre las mujeres.

Por último, Latynina es la única mujer en la historia de la gimnasia que ganó una medalla de all-around en más de dos Juegos y la única mujer que ganó una prueba individual (ejercicios de piso) en tres ediciones consecutivas (1956, 1960, y 1964); y una de las únicas tres mujeres que ganaron todos los eventos individuales, ya sea a nivel olímpico o en campeonatos mundiales.

“Las medallas no dan nada. Son una simple remuneración por el trabajo invertido. Yo conquisté nueve olímpicas, pero la que más feliz me hizo fue la medalla de oro que me dieron en el colegio por mis buenas notas, porque gracias a esa pude estudiar después Cultura Física y graduarme como entrenadora”, declaró a comienzos de los ’80, cuando formaba parte del Comité Organizador de los Juegos de Moscú.

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Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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