Javier Cantero… ¿un Quijote?
Por Martín Fernández
Creo en las buenas intenciones de Javier Cantero. Recuperar la iniciativa para afrontar el nuevo desafío: competir en la «B». Y empezó con algo que en otros momentos es natural y necesario en cualquier club. Una asamblea de socios, para tratar varios temas de interés.
Lo anormal es la » ingenuidad» de Cantero (o algún término parecido) y no evaluar a lo que se exponía. Aún estaba a flor de piel de los hinchas, la bronca por el descenso, producida hace unos días. Pero igual, siguió adelante.
Y pasó lo que pasó. El inicio nervioso de la Asamblea, los cánticos, los escupitajos al presidente y hasta algún zapatillazo.
De repente, por la entrada al recinto y de frente a donde estaba Cantero y sus colaboradores, apareció una veintena de «muchachones», sin armas, sin nada en sus manos, pero tomando a su corrida todo lo tenían a mano: para arrojárselo a los dirigentes: sillas, un escritorio, lo que provocó la rápida salida del recinto de Cantero y compañía del gimnasio. Evidentemente, el objetivo estaba cumplido, interumpir la asamblea, creando un clima de caos.
Cantero fracasó en lo deportivo… y cómo. Con él Independiente, se fue a la «B». Fue él quien tuvo que llevar «el cajón», pero los co-responsables de la «defunción deportiva» no estabán allí. Entonces, quedó expuesto, solo y esto tampoco lo evaluó.
La gente de Independiente (hinchas o simpatizantes), está dolida, molesta, triste, y muchos lo demuestran con agresividad, principalmente verbal.
Cantero comenzó a gobernar y empezó con algo que está instalado en todas las instituciones del fútbol. Los «Barras». Combatir y hacerles frente, desde su exposición como presidente, fue su primer objetivo. Todos los presidentes de los demás clubes miraron para otro lado. Se quedaron cómodos, mirando por la tele, como si fuera una velada boxística: la pelea de Cantero contra esa «banda de delincuentes» llamados «Barras».
El fracaso deportivo, avivó la llama de los barras y ahí están nuevamente, seguramente con «gente» detrás que los apoya.
Ahora aún es más incierto el futuro de Independiente. Escuché a Cantero, en declaraciones, casi inmediatas a la asamblea fracasada, que no pensaba renunciar. La renuncia depende de él. Su continuidad, no. La oposición va a intentar que haya elecciones anticipadas (por supuesto que con medios institucionales que se lo permitan) y se verá qué apoyo de los socios le queda a Cantero, si persiste en seguir en la lucha.
Le resultará muy dificil recuperar la credibilidad, a pesar de sus buenas intensiones. Esta visto, que con esto solamente no alcanza. Despues de estos acontecimientos y la frustada y penosa asamblea del viernes pasado, todo empeoró, para poder reestablecer el orden institucional.
Por último y hablando de asambleas, a los periodistas jóvenes les encomiendo una tarea, que por su profesíón (si lo intentan), pueden lograr datos certeros: allá por los años ´40 ó ´50, hubo una asamblea en Independiente en la que también «volaron sillas». No habitual para aquellos tiempos. Pero sucedió.
Independiente tenía fama de administrar y controlar (le decián la administración de «los gallegos»). La asamblea era para presentar y rendir cuenta de los ingresos, egresos y otros puntos. Los muchachos perdieron la calma y se trenzaron.
De todas maneras, nada comparable con la situación actual del club. Me gustaría que lo averiguaran. En el club, seguramente tienen toda la información. Es una «perlita» que muchos desconocen y que ahora, solo para ratificar que existió, me gustaría saber cuando sucedió.
Pasaron seguro, mas de setenta años y quedará como anécdota que en la asamblea del viernes 28 de junio, en Independiente, “volvieron a volar sillas”.


