Lionel Messi y Barcelona. El sano desafío de romper la burbuja de cristal a los 33 años

Lionel Messi sorprendió al mundo. El 25 de agosto de 2020 quedará registrado para siempre como el día que Messi le dijo a Barcelona que se marcha. Que después de 20 años se acabó el amor. Es la noticia deportiva del año, de la década y del siglo.

La noticia sorprendió en la Argentina y en el mundo. No solo porque casi nadie imaginaba que esto podría pasar alguna vez, sino por las formas. El crack rosarino se despide del club que lo vio nacer y con el que juntos ganaron todo. Y lo hace después de jugar su último partido sin público, lejos del Camp Nou (su segunda casa) y tras un aplastante y lapidario 2-8 frente a Bayern Munich.

Más allá del operativo desgaste que realizó la dirigencia barcelonista para llegar a este presente (contrataron una empresa para desgastarlo desde las redes sociales. Lo destrataron. Echaron a sus compinches y amigos sin el más mínimo respeto) y sus mediáticos intentos por recibir algo de dinero por su traspaso, la puerta que se le abre a Messi es de un más que interesante misterio.

Messi ya triunfó. Rompió la burbuja de cristal. El hombre maduro dejó atrás al niño mimado.

Genera muchísima ilusión verlo en otro club. Es algo que se le exigía. Es una duda que todos teníamos y que ahora podremos responder: ¿podrá Lionel Messi seguir siendo el mejor futbolista del mundo fuera del Barcelona?

A sus 33 años, y con al menos tres temporadas más de alta competencia real (siempre que el cuerpo lo acompañe), Leo debe estar pensando por estos días a dónde ir. Son cientos los clubes que lo quieren sumar, y solo un puñado los que pueden.

¿Podrá Manchester City reunirlo otra vez con Pep Guardiola, con su amigo Sergio Agüero como anzuelo y construir la versión futbolera de The Last Dance? ¿Y si Leo prioriza darse algunos gustos y se va al Leeds a que lo dirija su coterráneo Marcelo Bielsa, a quien admira? ¿Y por qué no pensar en PSG, donde podría reunirse con sus amigos Neymar y Di María, disfrutar y no padecer a Mbappé, potenciar su sociedad con Paredes y aspirar a ganar esa Champions League que el conjunto francés acarició hace unos días?

Quien lo contrate se llevará más que un extraordinario futbolista. Messi es una marca registrada que trasciende al deporte. Messi se paga solo. Messi es un imán turístico. Potenciará a ese club y a esa liga. Todos querrán ir a verlo jugar. Disfrutarlo en sus últimos años. Responder la gran pregunta: ¿Seguirá siendo Messi fuera de Barcelona? Si fuera alcalde de Paris o de Manchester, invertiría dinero público para su contratación. Es un negocio redondo.

¿Y por qué no en Newell’s? La realidad es que sería un honor para los argentinos ver a La Pulga cerca todos los fines de semana. Incluso, como base para prepararse cerca del seleccionado albiceleste para su último Mundial en Qatar 2022. Pero la situación económica de nuestro país y, sobre todo, la inseguridad reinante (sobre todo en Rosario, su ciudad natal) lo hace realmente imposible.

El desafío es muy grande. Inmenso. Y es justamente eso lo que hace que Lionel Messi ya haya ganado. Su decisión de buscar nuevos aires trasciende lo que haga. Aún cuando convierta menos goles y dé menos vueltas olímpicas que en Barcelona, Leo ya triunfó. Rompió la burbuja de cristal. El hombre maduro dejó atrás al niño mimado.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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