Maracanazo

Se cumplen 58 años de la mayor hazaña futbolística de la historia.

El 16 de julio de 1950 se disputó la final del Mundial de fútbol organizado por Brasil. Esa tarde, la selección de Uruguay se consagra campeón del torneo por segunda vez, luego de derrotar al equipo local por 2 a 1 ante 203.500 espectadores, que repletan el estadio Maracaná (cifra record de asistentes a un partido de fútbol).

El primer tiempo culminaba 0 a 0. La fiesta en las gradas era tremenda, y más aún cuando a los 2 minutos de la segunda parte Friaca abría el marcador. Sin embargo, la fiesta dura poco porque Juan Alberto Schiaffino empata a los 21. Con este resultado aún se adjudicaba Brasil el mundial, pero a 11 minutos del final Alcides Edgardo Ghiggia anota el definitivo 2 a 1 para los charrúas y silencia el estadio.

Al finalizar el partido el público se retiró en silencio o llorando del estadio, sin darse cuenta que se estaba realizando la ceremonia de entrega de la Copa Jules Rimet a Uruguay.

Según ciertas crónicas, esa tarde se dio una curiosa anécdota que involucró al entonces presidente de la FIFA, Jules Rimet. Cuando el encuentro estaba 1 a 1, Rimet se fue al vestuario a preparar su discurso de felicitaciones para Brasil, pero cuando volvió a la cancha para la ceremonia se llevó la sorpresa de no ver ningún festejo, ya que Uruguay había logrado la hazaña. Tan desconcertado quedó Rimet, que incluso el acto terminó siendo simplemente la entrega de la Copa a Obdulio Varela, capitán uruguayo.

También ese día fue el último partido en el cual Brasil jugó con camiseta blanca. Posteriormente comenzó a utilizar la ya clásica verdeamarelha.

El plantel campeón fue el siguiente:

Formación titular de la final: Roque Máspoli; Schubert Gambetta, Matías González y Eusebio Tejera; Julio G. Pérez, Obdulio Varela y Víctor Rodríguez Andrade; Alcides Ghiggia, Oscar Míguez, Juan Schiaffino y Ernesto Vidal.
También jugaron el torneo: Juan Carlos González, Rubén Morán y Aníbal Paz.
Integraron el plantel: William Martínez, Washington Ortuño, Héctor Vilches, Juan Burgueño, Rodolfo Pini, Carlos Romero, Julio Britos y Luis Rijo.
Director técnico: Juan López.

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Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

5 comentarios en «Maracanazo»

  • el 21 julio, 2008 a las 14:09
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    Hago la respuesta sobre el tema Racing, ¿No era mejor descender y poner las cosas en orden?. Y yo respondó que NO era lo mejor descender, ya que la historia marca que cuando Racing descendió en 1983, nada mejoró, de más esta decir que llegaron las dirigencias más corruptas de la historia del club( Destefano, Otero y Lalin) y a consecuencia de estos desastres institucionales, arribó el gerenciamiento. Primero Marín y luego la vergonzosa gestión de Fernando De Tomasso. Por eso cierro mi comentario diciendo BASTA de pensar en el beneficio propio y algunas vez piensen en el hincha, que tanto hace por que Racing realmente sea un «Club normal» y no un caos como desde hace por lo menos 25 años.

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  • el 20 julio, 2008 a las 13:34
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    Una vez leí en un suplemento sobre los Mundiales que Rimet contó que después del gol de Brasil, se levantó de su asiento y se metió por los pasillos del Maracaná rumbo al campo de juego para entregar la copa. Como el estadio es muy grande, le iba a llevar un buen tiempo llegar, además de que estaba sin terminar y los pasillos estaban a oscuras y llenos de escombros. Cuando por fin llegó al campo de juego, el partido recién terminaba y no entendió nada: los jugadores brasileros lloraban y el silencio era «el más impresionante que jamás presencié en una cancha de fútbol». Sin que nadie le tuviera que explicar nada, se acercó al capitán uruguayo y le dio la copa.

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  • el 16 julio, 2008 a las 23:40
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    Pablo

    Te invito a ver el nuevo diseño del balon europeo, a ver que opinas

    Gracias y un abrazo

    Devo

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