¿Qué nos pasa a los periodistas deportivos argentinos? ¿Estamos locos?

El domingo, Boca no sólo ratificó su enorme supremacía sobre los demás equipos en el Apertura 2011, sino que además concretó el anhelo de ser campeón invicto otra vez (como en el Apertura ´98), batió el record de menor cantidad de goles en contra (6) y de más diferencia con el segundo (12).

Sin embargo, en la tapa del diario Olé del lunes se vio una foto de Falcioni tocándole el culo a una integrante de la comparsa que entró a celebrar el título y el simpático título: «Que de la mano, de Julio César».

Hasta aquí, todo bien. Olé tiene esa manera de ser (basta recordar la histórica tapa de Banfield campeón, con el curioso título: Lanushhhhhh).

El problema surge cuando uno se acerca al kiosko de diarios y ve que la foto de Falcioni tocando un culo también aparece en la tapa de Crónica, Diario Popular, el diario Libre y el diario Muy. Entonces, aquí es cuando uno se pregunta:

¿En qué momento fue que el periodismo deportivo se fue al carajo?
¿Cuándo fue que los lectores pidieron datos efímeros en lugar de análisis más profundos?
¿Por qué para cinco diarios es más relevante que el DT de Boca haya rozado un culo con su mano en plena Bombonera que el mismísimo hecho de haberse consagrado campeón invicto con el xeneize?
¿Por qué resulta divertida la clarísima exhibición de falta de ética de Marcelo Benedetto, acercando el micrófono ante algo que Falcioni le quería decir en secreto, provocando y haciendo público un exhabrupto que el DT quería mantener en el ámbito privado?
¿Por qué, ante esta triste realidad, era casi cantado que la chica del culo tocado en cuestión sería entrevistada al día siguiente por al menos dos de esos diarios?

Tal vez sea yo el que está equivocado y todo haya cambiado en lo relacionado con el periodismo deportivo, y en lo que interesa y lo que no para los lectores/televidentes.

Por suerte para mí, también existen medios como La Nación, Clarín e ESPN, entre tantos más, donde siguen apostando al periodismo deportivo por sobre lo banal.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

4 comentarios sobre “¿Qué nos pasa a los periodistas deportivos argentinos? ¿Estamos locos?

  • el 1 enero, 2012 a las 10:07
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    A los medios no les conviene hacer análisis profundos porque si la gente aprende a entender el juego en profundidad, van a dejar de existir las figuritas impuestas por el mensaje que difunden y no por la capacidad que tienen como futbolistas. Van a dejar de existir también quienes inventan tales figuritas.
    Además, para analizar profundamente el fútbol es un error acudir a la escuela de periodismo, es lugar es la AFA y hacer el curso de DT o haber jugado un poco.
    Escribí un humilde artículo en mi humildísimo blog que habla acerca de lo mismo, y si hay alguien interesado lo invito a leerlo y a comentar o sugerir o criticar o insultar o suplicar, todo sirve para aprender, ¿no? Aquí el link, con permiso de la gente de esta página muy interesante: http://elgen10.blogspot.com/2011/12/pajeros-2011.html

    Saludos.

    EL 10 Y 10 MÁS

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  • el 14 diciembre, 2011 a las 11:00
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    Te respondo la primera de tus preguntas. En mí opinión, el periodismo deportivo empezó a irse a la mierda con la llegada de Olé. Son los máximos responsables de la banalización del fútbol, sobre todo.
    Y tan influyente es (vos lo habrás notado) que en «prestigiosa escuela de periodismo deportivo» los alumnos aspiran a ser escritores de Olé. Y, peor, los profesores con sus correcciones y notas (P, CP, NP) los alientan a seguir esa línea que, a mi entender, lejísimos está de ser periodismo.

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