La decadencia del imperio grondoniano

Sólo unos pocos elegidos llegan a los 78 años.

De ellos, la gran mayoría pasa sus últimos años de vida en un asilo, o bien al cuidado de sus hijos, o bien tratando de sobrevivir con los paupérrimos 1000 pesos de básico de su jubilación.

Julio Grondona no forma parte de la mayoría de los habitantes argentinos de su edad. Más bien, todo lo contrario. Incluso, él mismo se considera «vicepresidente del mundo», por su ad eternum cargo en la FIFA, vaya a saber usted como consecuencia de qué méritos le fue otorgado, aunque no será seguro por saber hablar inglés, idioma en que tal vez sólo sepa decir «Yes» cuando hay que votar.

Pero no hablaremos aquí de Grondona, muy a su pesar ya más cerca del arpa que de la guitarra.

Aquí analizaremos cuál es la herencia que deja el único ferretero millonario del mundo.

  • Un fútbol completamente devaluado.
  • Con estrellas que no llegan a los 50 partidos en primera y se van al exterior.
  • Con figuras que, salvo excepciones como Verón, Palermo y Riquelme, ya pasaron los 30 y vuelven «al club de sus amores» porque los devolvieron de una patada de Europa, o bien se cansaron de forrarse los bolsillos de oro disputando las poderosísimas ligas de Qatar, Rusia, Grecia y/o Japón.
  • Con árbitros cada vez más cuestionados, pero además cada vez más expuestos, como consecuencia de la mentalidad paleozoica de la FIFA de no incorporar la tecnología para situaciones puntuales del juego, como por ejemplo, poder determinar si una pelota entró o no.
  • Con directores técnicos que carecen de tiempo para planificar o trabajar, porque si pierden dos partidos ya son carne de cañón.
  • Con periodistas y medios periodísticos que hacen lobby en favor de algún DT amigo desocupado, y destrozan a los DT trabajadores pero que les dan la espalda, con el objetivo de desestabilizarlos y lograr posicionar a los amigos.
  • Con diarios y revistas que critican la violencia en el fútbol, pero que las generan con títulos del estilo «Si pierde el domingo, fulanito debería irse».
  • Con hinchas que descargan todas sus frustraciones deportivas, familiares y laborales en la cancha, insultando, escupiendo y/o agrediendo hasta al pibe que junta los papelitos.

Pero por sobre todas las cosas, Grondona deja como herencia a una camada de dirigentes bochornosos, inestables, incompetentes, corruptos y cultores del «sijulismo» aún ante la propuesta más payasesca y mamarracha que se les pueda ocurrir.

Esos dirigentes que venden su voto en cada reelección del Jefe, su alma, y la del club que les toca presidir, a cambio de un viaje gratis por el lugar del mundo que la FIFA decida como sede del Mundial de turno, con todos los gastos pagos para él y su familia.

Tan patética es esta situación, que ante las pruebas irrefutables de que esto ocurre, apenas si bajan la vista. Ya ni siquiera se sonrojan.

Así las cosas, faltaba sumarle a este circo el personaje más atractivo, más marketinero, más polémico y más cercano a la gente: Maradona. Y el Diego cayó en las redes de los corruptos. Soñó desde siempre poder dirigir a la selección argentina, y cuando le dieron la chance, no dudó en aceptar, sin medir las consecuencias.

Entonces, la rueda empezó a girar, y algunas buenas victorias ocultaron derrotas bochornosas, de esas que a cualquier otro técnico les hubiera costado el puesto.

Tras el lapidario 0-4 contra Alemania, no hubo ni el más mínimo acto de autocrítica. Ni de Grondona, ni de Bilardo, ni de Maradona. Todo terminó con un intercambio de acusaciones y pases de facturas, y hasta amenazas infundadas del estilo «Me cansé, el lunes cuento todo en mi programa de radio», tal como dijo Bilardo, antes de que todo quede en la nada misma. Tendrían que haber salido en el programa de Rial  o de Canosa…

Todo sería un gran programa cómico, si no fuera porque da lástima la situación. Y los calificativos desaparecen a la hora de explicar que, después de todas las cosas que se dijeron, Maradona vuelva a ser tenido en cuenta para ser «el próximo técnico de la selección», dejando en claro en más de un espacio periodístico que su convocatoria se daría «por su fuerte imagen de marketing de cara a la Copa América 2011, justo año de elecciones presidenciales».

Una vez más, y de concretarse esta convocatoria, Maradona será utilizado por el poder de turno. Ya lo hicieron los militares a fines de los 70´, Carlos Menem para su reelección en el ´95 y Kirchner, allá por 2004.

De fútbol, de proyectos o de planificaciones, nadie habla.

Mientras tanto, los dirigentes del fútbol argentino ya programan sus vacaciones 2014 por Brasil, tal vez ya sin Grondona como cabeza de ganado, pero con la misma infraestructura que gobierna el fútbol nuestro de cada día.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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