Paralelos
por Jorge Búsico, codirector de Deportea
No sé porqué, pero Gasol me parece que es Klose. Y Ballack y Lehmann también.
No sé porqué, pero a Nocioni lo veo idéntico que a Cambiasso. Hasta riman en sus apodos: Chapu y Cuchu.
No sé porqué, pero estos españoles suenan a alemanes.
No sé porqué, pero perder por un punto es como haber perdido por penales.
No sé porqué, pero Japón es como Alemania.
No sé porqué, pero la sensación de éste viernes 1 de septiembre es muy similar a la de aquel viernes 30 de junio.Sí sé que ésta selección argentina de básquetbol despierta -y no sólo por los horarios de los partidos- un fervor y una pasión frente a la tele que, por momentos, recuerda a lo vivido hace poco con el fútbol. Por eso, hoy por la mañana en la calle los comentarios del hombre común giraban alrededor de «¡cómo se nos escapó!» o «¿por qué buscaron el triple?».
Se perdió, nomás, pero no hay que fijarse sólo en el resultado. Pintó fulero todo el tiempo hasta que se llegó al empate y casi a la agónica victoria. No fue la gran decepción, como tituló hoy Clarín en el supuesto de una caída. Se perdió, como suele hacerlo este equipo, con grandeza. Y eso vale.
Un fenómeno Hernández, el entrenador. Dijo antes del partido: «Vamos a plantear un juego de 75 puntos». Y fue 75-74. No es casualidad. Sabe mucho el hombre, y se nota cuando habla.
Habrá que jugar con una nueva versión del Dream Team por el tercer puesto. El título será para españoles o griegos. Pero nosotros seguimos siendo hinchas de Ginóbili y compañía.
Quedan ahora el Mundial de voleibol, los de hockey sobre césped y la Copa Davis. Ojalá no haya nada decisivo un viernes.
Columna publicada en el especial del Mundial de básquet de TEA y Deportea.
