Una carrera que corre por los demás: la Bimbo Global Race batió récords de solidaridad en Argentina
Este domingo 7 de septiembre Buenos Aires y Córdoba se tiñeron de camisetas deportivas, sonrisas y pasos firmes. No fue una maratón más. Fue la décima edición de la Bimbo Global Race, una iniciativa que ya se consolidó como la carrera con causa más grande del planeta y que volvió a superar todas las expectativas en la Argentina.
Detrás de cada zancada hubo algo más que el esfuerzo personal de miles de corredores. Hubo un propósito claro: alimentar un mundo mejor. La premisa fue sencilla pero potente: por cada inscripto, Grupo Bimbo donaría 20 rebanadas de pan al Banco de Alimentos. El resultado habla por sí solo: 10.682 inscriptos y una donación histórica de 213.640 rebanadas que llegarán a las mesas de quienes más lo necesitan en Buenos Aires y Córdoba.
En lo personal, todo estaba dado para que no la corriera. Engripado, al borde de una sinusitis, con muchísima tos. Mal dormido, mal alimentado, mal hidratado, casi sin entrenar, con una molestia en la rodilla izquierda por un golpe que me di.
Cuando sonó la alarma a las 5.30 me dije: «Voy y veo qué onda. Si no va, no va».
Y entonces, se activó la magia del running. Porque la clave de todo en este deporte hermoso no es ni la hidratación, ni la alimentación, ni los entramientos, ni la respiración, ni la musculatura. La clave de todo en este deporte hermoso es LA CABEZA.
Y parece que ando fuerte de la cabeza, porque apenas la cuenta regresiva llegó a cero largué como si no estuviera engripado, ni al borde de una sinusitis, ni con muchísima tos, ni mal dormido, ni mal alimentado, ni mal hidratado, ni casi sin entrenar.
Exactos 10 kilómetros después todo fue felicidad. Incluso ahora, mientras escribo esto, todo es felicidad. Metí la distancia en un poco más de 56 minutos, a un gran ritmo para mí: 5m37 el kilómetro.
Todo estaba dado para que no corriera la Bimbo Global Race. Pero menos mal que la corrí.
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Una fiesta para todas las edades
La carrera se dividió en recorridos de 3K, 5K y 10K, además de una modalidad especial para niños. Lejos de ser exclusiva para corredores profesionales, el evento buscó abrir sus puertas a toda la comunidad. Familias enteras se sumaron a caminar o correr, grupos de amigos aprovecharon la cita como excusa para compartir un domingo distinto y deportistas experimentados encontraron un circuito exigente para superarse.
La postal más repetida fue la de chicos y grandes cruzando la meta con el mismo gesto de satisfacción. La idea de que cada participación significaba también una ayuda concreta a los comedores reforzó el espíritu solidario. Como señaló uno de los organizadores, “acá no gana el que llega primero, sino todos los que se animan a participar”.
El número de inscriptos convirtió a esta edición argentina en una de las más convocantes del mundo. En los 15 países donde se realizó la carrera, el país volvió a ubicarse en lo más alto en términos de participación.

La edición de este 2025 tuvo un condimento especial: fue la décima desde que se lanzó la Bimbo Global Race. En una década, la carrera pasó de ser una iniciativa novedosa a convertirse en un clásico del calendario deportivo y solidario internacional.
Con presencia en más de 15 países, desde México hasta España, la competencia fue creciendo en convocatoria y en impacto. Según datos de la organización, en estas diez ediciones se donaron más de 30 millones de rebanadas de pan en todo el mundo.
En la Argentina, cada año la participación aumenta. Y lo más relevante: muchos de los inscriptos son reincidentes. Hay quienes corren por deporte, quienes lo hacen por la causa, y quienes encuentran en el evento una manera de combinar ambas motivaciones.

