Running

Huellas de Kenia. Viaje a la tierra de los corredores, el libro de Damián Cáceres

El periodista y maratonista Damián Cáceres presenta Huellas de Kenia. Viaje a la tierra de los corredores (Ediciones Al Arco), un libro que propone una inmersión profunda en la cultura del atletismo keniano a partir de una experiencia vivida en 2022, lejos de la mirada turística y de los lugares comunes.

Durante un único viaje a Iten, conocida como la Casa de los Campeones, Cáceres convivió, entrenó y compartió el día a día con corredores locales, entrenadores y comunidades atravesadas por el atletismo como forma de vida, identidad y supervivencia. De ese recorrido nace un libro que combina crónica de viaje, periodismo deportivo, historia, análisis social y relato en primera persona.

Huellas de Kenia no es solo un libro sobre atletismo. Es una exploración sobre el esfuerzo colectivo, la disciplina, la dignidad y el correr como herramienta de ascenso social, resistencia cultural y esperanza. A lo largo de sus capítulos —estructurados como “kilómetros”— el autor aborda temas como la rivalidad histórica Kenia-Etiopía, el entrenamiento en altura, el rol de las mujeres en el atletismo, la violencia de género, la migración de talentos, la herencia colonial británica y el impacto económico y simbólico del running en África Oriental.

El libro incluye prólogos de Daniel Arcucci y Cristian Grosso, y retratos de figuras clave del atletismo mundial como Eliud Kipchoge, Faith Kipyegon, Haile Gebrselassie, Kenenisa Bekele, Henry Rono y Agnes Tirop, entre muchos otros, junto a historias anónimas que explican por qué Kenia corre como corre.

Con una mirada latinoamericana y sin romantizar la pobreza ni el sacrificio, Huellas de Kenia invita a entender el fenómeno desde adentro: con los pies sobre la tierra roja, el cuerpo exigido por la altura y la escucha atenta de una cultura que corre en grupo.

El libro pueden adquirirlo contactando a su autor a tavés de su cuenta de Instagram (https://www.instagram.com/damiancaceresm/?hl=es) y próximamente en https://libreriapalito.com.ar/

A continuación, un breve anticipo de un gran libro, que va mucho más allá del mundo runner.

KILÓMETRO 1

El primer kilómetro es uno de los más importantes.

A partir de ahí, todo se aclara. Como dice –y escribe– la ultramaratonista Sofía Cantilo, sólo se trata de un kilómetro más. Un mantra que impulsa, serena y ayuda a seguir en movimiento.

Iten, “La Casa de los Campeones”

El día a día en Iten, la autoproclamada “Casa de los Campeones”, puede enmarcarse con una sola fotografía a partir de cientos de corredores que van y vienen al ritmo de sus zapatillas. Main Road –también conocida como Kerio Valley Road o Iten Road, según Google Maps–, la ruta principal que divide en dos gajos a esta ciudad rural de 50.000 habitantes, cada mañana se convierte en una suerte de huella surcada con perfecta simetría. En uno y otro sentido, el ir y venir no se detiene hasta poco antes de las 11 de la mañana, cuando llega el momento del primer descanso luego del esperado y necesario desayuno post entrenamiento.

El sonido seco y rítmico de las zapatillas contra el asfalto –tap–tap– tap–tap–tap– obliga a los vehículos a ceder el paso. Esa melodía acompasada guía los movimientos de los conductores de matatus –combis donde siempre entra uno más– y de las omnipresentes piki pikis, motos que ofician de taxis, capaces de transportar hasta cuatro personas, colchones, camas de dos plazas o lo que haga falta. Ambos, son un medio de transporte esencial y una fuente de ingresos accesible para jóvenes mayores de edad.

El tránsito en Iten parece ficticio: matatus abarrotados y autos zigzagueando como dragones furiosos que devoran kilómetros en una danza temeraria sobre una ruta de dos manos con escasa, por no decir nula, señalización. Uno desearía que circularan con la lentitud de un cortejo fúnebre. Pero no. Aquí todo se mueve con prisa, sin pausa ni cinturones de seguridad. Los choferes manejan con una sola mano, mientras con la otra –la derecha, al estilo inglés– gesticulan fuera de la ventanilla con un lenguaje propio, caótico y expresivo. Los únicos stops, es cierto, solo son para subir a más pasajeros o cuando el conductor lo decide. No importa si hay demora: un pariente o un amigo al borde del camino justifica la detención.

Después de entrerar, Kipchoge siempre tiene un momento

La sensación de peligro es constante. En cualquier momento puede ocurrir un accidente, y eso implicaría chocar, quizás herir, a un corredor. Una situación que se convertiría en una verdadera pesadilla para el chofer, porque allí los que corren siempre tienen prioridad. Por eso, es clave achicar el margen de error, porque en ciertas partes se cruzan corredores y vehículos en un llamativo, pero perfecto caos, donde el sonido de las bocinas evidencia la impaciencia de los conductores que, pretenciosos, se animan a pasar por lugares casi imposibles. Pericia o locura, ellos (porque muy pocas mujeres manejan) intentan maniobras complejas con automóviles destartalados por los inclementes caminos de tierra y ripio. Salvo algunas rutas principales, todo es tierra y ripio.

Sobre Main Road, justamente, sobresale el famoso cartel en forma de arco que proclama: “Iten, Home of Champions”. Para los visitantes es un emblema. Para los locales, apenas una referencia geográfica, a la par de la estación de servicio National Oil (la estación de servicio más grande de Iten). Según la época del año, ese cartel puede estar oxidado, cubierto de propaganda política o de pegatinas. Como si su propio deterioro reflejara el contraste entre lo que representa para unos y lo que significa para otros.

Para los kenianos, lo simbólico que le imprimen los muzungus (tal como llaman a los no africanos) les resulta extraño, casi ajeno. “Lo que para ustedes es un emblema, para nosotros es una marca, una referencia para ubicarnos. Como para otros lo es la National Oil. En mi caso, el cartel de “Home of Champions” es una marca para que mi grupo de entrenamiento inicie sus prácticas cuando lo hacemos acá”, cuenta Elkanah Rutto, entrenador del Cloud9 Running Team, uno de los tantos grupos que habitan este ecosistema de atletas que viven el deporte como una oportunidad para trascender. En Kenia, correr es como respirar: natural, inevitable y cotidiano. Sin embargo, el choque paradojal se observa al verlos caminar. Lo hacen muy lento, “despacito, total quién nos apura”, se excusan, con ese aire de quien no tiene urgencias. “Kenyan time”, dicen entre risas. “Pole–pole”, agrega Rutto, mientras mueve las manos hacia arriba y hacia abajo. “Rápido vamos cuando corremos. También es una manera de ahorrar energía”, agrega con una mueca cómplice, casi irónica y compasiva con el nuevo visitante. “Corremos rápido, sí. Pero caminamos lento. Es nuestra forma de ahorrar energía”. Y también, tal vez, de estirar el tiempo. Rutto habla pausado, con voz cálida y espesa, como cacao líquido. Esa combinación la torna magnética. Cada frase parece medida, como si hablara desde un lugar sin urgencias. Si Rutto dice o indica algo, lo hace con seguridad. No habla por hablar. Ninguna enunciación que salga de su boca carece de sustento y cada palabra invita a la reflexión. En el Cloud9 hay corredores de todos los niveles. Si bien no son los más destacados de la zona, su axioma es que no sólo hay lugar para buenos corredores como Tall Man –un kalenjin cuyo nombre real es Theophilus Kipsang Yator, apodado así por su figura espigada– como para quienes corren más lento o de forma recreativa, con espíritu lúdico y comunitario.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Desde 1998 cubre la actualidad de Boca Juniors para distintos medios. Desde 2015, para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió ocho libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio), "Maradona es Mundial" y "Una tarde de junio" (tambíén con Al Arco) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014 y 2018) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). Prologó el cuento de Fernando Gago (Resiliencia) en el libro "Pelota de Papel 2" (Editorial Planeta). En 2012 y 2022 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Ganó el premio ADEPA en la categoría Multimedia en 2018. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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