La inestabilidad es lo que mata

David Nalbandian es uno de los grandes tenistas que Argentina tiene en la actualidad.
Cuando el tipo se lo propone, se convierte en imbatible, como sucedió a fin de 2007, cuando se quedó con los Masters Series de París y Madrid de manera consecutiva.
Sin embargo, el unquillense tiene un «lado B» que aparece cuando menos se espera, y complica todos los planes y objetivos.
Esa versión de Nalbandian apareció esta mañana en Roland Garros, y un partido que parecía liquidado (claros 6-3 y 6-4 ante el francés Jeremy Chardy, 145º del ranking), termina con una derrota inesperada, que frustra y da por terminada una chance más de David de cumplir con uno de los objetivos que tenía este año (ganar un Grand Slam).
Ahora le queda Wimbledon, el US Open, los Juegos Olímpicos y la Copa Davis.
Pero Nalbandian deberá trabajar mentalmente para volver a buscar la estabilidad que tantas alegrías le dio.
