Cuestión de peso (y de responsabilidades)

Si bien sus kilos de más son un tema recurrente desde que Cristian Fabbiani llegó al plantel de River, el tema tomó más vuelo tras el 1-5 ante San Lorenzo.

Pocas horas después de la histórica goleada en contra, Néstor Gorosito volvió a hablar del tema y fue claro: «No digo que llegue a pesar 92 kilos, pero debería estar en 97», y también durísimo a la hora de comparar: «Él me dice que come ensalada, pero no es cuestión de comer tres kilos de ensalada. La vaca come pasto y sigue siendo vaca«.

Como era previsible, el Ogro respondió con su estilo: «Voy a bajar tres kilos y les voy a cerrar el culo a todos».

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Más allá de este principio de polémica entre jugador y DT, el tema se entromete con las responsabilidades profesionales de cada uno.

A los 25 años, Fabbiani sabe lo que hace, y sabe si eso está bien o está mal. Seguramente, es consciente de que excedido de peso da ventajas en el campo de juego, o que si es habitué de Esperanto no rendirá al máximo en las prácticas matutinas del Millo. Pero ni Gorosito ni nadie puede cambiar su manera de ser. Así era antes de pasar a River, y con esos supuestos vicios poco profesionales fue River quien lo adquirió. Nada de esta realidad sorprende, y si el DT consideraba correcto que el Ogro vaya a bailar cuando quiera antes del doloroso 1-5, ahora debería sostener esa postura.

Pero claro, los resultados mandan. Y la simpatía inicial que provocó la contratación de Fabbiani, puede convertirse en el corto plazo en irritación, si el delantero sigue engrosando su cintura y, paradójicamente, pierde peso ofensivo en los partidos.

A lo largo de la historia, ha habido grandes futbolistas que, a pesar de su falta de profesionalismo, han derrochado talento en cada estadio donde jugaron. Desde Maradona hasta Fabbiani, pasando por Houseman y Ortega, en el plano nacional, y Ronaldo, Paul Gascoigne y Ronaldinho, entre los extranjeros, la lista es interminable.

La situación de Fabbiani puede incluirse a una lista de preguntas sin respuestas del estilo «Qué hubiera pasado si…?», que trasciende el fútbol.

  • ¿Qué hubiera pasado si Ortega, Houseman o Gascoigne no hubieran caído en el alcohol?
  • ¿Qué hubiera pasado si francescoli se iba de River en 1984, luego de las fuertes críticas que recibió de los hinchas que luego lo idolatraron?
  • ¿Cuál hubiera sido el techo futbolístico de Maradona si no hubiera consumido drogas?
  • ¿Qué hubiera pasado si Riquelme hubiera jugado toda su carrera como en la Champions League 2004 con Villarreal o como en la Libertadores 2007 con Boca?
  • ¿Qué hubiera pasado si Ronaldo se hubiera cuidado más con las comidas?
  • ¿Qué hubiera pasado en el Mundial 2006 si Bielsa seguía como DT de la Selección?
  • ¿Qué hubiera pasado si Palermo hubiera seguido en Boca en lugar de ir a Europa? ¿Sería el goleador histórico del fútbol argentino?
  • ¿En qué puesto estaría David Nalbandian si tuviera sólo la cabeza puesta en el tenis, como Roger Federer?
  • ¿Qué hubiera pasado si Gabriela Sabatini no hubiera sido contemporánea de la extraordinaria Steffi Graf?
  • ¿Qué hubiera pasado con nuestro tenis si Guillermo Vilas se dedicaba al básquet?

Dentro de esa lista de preguntas sin respuesta (tal vez inútiles, tal vez generadoras de apasionantes discusiones de café) aparece la que nos compete en este post: «¿Qué pasaría si Fabbiani fuera un correcto profesional, no saliera de noche y se cuidara en las comidas?» Mi opinión al respecto es ambigua, ya que por un lado considero que se convertiría en un jugador de Selección, pero a la vez dejaría de ser ese personaje que hoy hipnotiza al apagado fútbol argentino.

Como ya se ha comentado en este espacio, a Fabbiani con esto que tiene hoy, le basta, pero habrá que ver si a River le resulta productivo en el largo plazo.

El debate queda, una vez más, abierto.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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