Djokovic-Berlocq, o cómo divertirse más allá del resultado
Sabido es que en el deporte por lo general la línea que se baja es la de ganar, ganar y ganar. Ocurre en la alta competencia, pero también en los partidos de fútbol de nenes de 5 años, en donde los padres llegan hasta las trompadas en pos de lograr una victoria de sus hijos (lo he visto).
Sin embargo, se pierde de vista algo primordial: aún cuando uno deje absolutamente todo, el rival puede ser superior o hacer las cosas mejor y ganarnos.
Eso entendió anoche Carlos Berlocq, durante su partido con el intratable Novak Djokovic. Cuando le cayó la ficha de que haga lo que haga iba a perder, se relajó, disfrutó y hasta sacó a relucir su mejor tenis, convirtiéndose en uno de los pocos que el quebró el saque al serbio en este 2011.
Fue 6-0, 6-0 y 6-2 para el número uno del mundo, pero el resultado termina siendo una anécdota y el ehcho de que ambos se hayan ido del court ovacionados por el público habla por sí solo.
Aquí, uno de los tantos momentos divertidos que se dieron en el match:

