Jornada histórica en Miami
En la tarde-noche de ayer, dos tenistas argentinos tuvieron la chance de medirse ante el número 1 y el número 2 del ránking mundial.
En primer lugar, Guillermo Cañas volvió a amargar al gran Roger Federer, haciéndole morder el polvo de la derrota y dándole un nuevo cachetazo deportivo por segunda vez en dos torneos consecutivos. Algo tan poco frecuente en la carrera del suizo que hasta llama la atención. Fue un ajustado 7-6, 2-6 y 7-6, y ahora a esperar a Tommy Robredo.
Por el lado de joven Juan Martín del Potro la parada era más brava. Cuando está inspirado, Rafael Nadal es intratable, insoportable y, prácticamente, imbatible.
De todas maneras, el desempeño del tandilense fue más que promisorio, aún a pesar del mentiroso 0-6 del primer set (tuvo un break point a favor para 1-1 y el resto de los puntos fueron muy parejos) y del más lógico 4-6 del segundo.
Me gustaría dejar asentado que fue la primera vez que vi un partido completo de Del Potro y la verdad es que me ilusionó lo que vi. El larguirucho tiene un saque más que interesante, y una devolución de saque muy potente y complicada. Mejorando aún más esos dos puntos fuertes y ajustando algunas bochas que se le fueron afuera por poquito, está para meterse en la pelea grande en pocos meses.
Seguramente por estas horas Del Potro estará mufado. Sin embargo, su tarea en el Master Series de Miami fue más que promisoria.
Para lo de Cañas no hay palabras que describan esta actualidad de Willy. Ojalá que no se pinche como hace pocos días, y pueda seguir adelante en el torneo.
