Maradona mira otro canal
En los años ´80, el periodista Juan Carlos Pérez Loizeau protagonizó una propaganda de un queso crema, la cual cerraba con la frase: «Si usted aún no lo probó, es porque estaba viendo otro canal.»
La misma frase puede aplicarse a Diego Maradona, luego de sus otra vez sorprendentes declaraciones (esta vez sin groserías), luego del 1-2 ante España.
Lejos de hablar estrictamente de fútbol, el DT de la selección argentina volvió a desviar el foco de atención: hoy se habla más de lo que dijo él que de cómo jugó la Argentina ante España.
Si «Messi jugó maravillosamente bien«, entonces hemos sido víctimas de un asalto a mano armada en lo que respecta a marketing deportivo. Y no sólo los argentinos, sino también Barcelona.
Ironías al margen, se puede aceptar la frase de Maradona como una manera de mimar y de cuidar a su jugador estrella. Ahora, si realmente está convencido de lo que dijo, el tema es más grave.
Ya enfocados en el partido, hay que decir que España fue muy superior a la Argentina. Durante el primer tiempo exhibió una supremacía notable de las acciones, del juego y de, lo más importante, la pelota. Que el resultado final de esa etapa haya sido apenas 1 a 0 resulta un hecho anecdótico. Sólo un extraordinario pase de Fernando Gago desde 50 metros le permitió a Angel Di María contar con la única situación clara del equipo albiceleste, pero quiso picarla por arriba de Casillas y le erró en el cálculo (se fue apenas por arriba del travesaño).
La selección argentina no mostró absolutamente nada positivo en esos primeros 45 minutos, y bailó al ritmo español. Ni juego colectivo, ni creación de situaciones de riesgo. Y, para colmo, abusó del juego fuerte, algo que continuó en la segunda mitad y terminó con 6 amonestados: los cuatro del fondo, Coloccini, Demichelis, Heinze y Ansaldi (aceptable debut del ex Newell´s), además de Gago y Tevez.
Ya en la etapa final, España bajó un cambio en su ritmo, en parte para regular y en parte como consecuencia de una tibia reacción de la Argentina, que encontró el empate gracias a un penal más dudoso que el de Sensini a Vöeller en la final de Italia ´90.
Messi le demostró a las cámaras que sabe gritar goles con ganas y clavó el 1 a 1 con un preciso remate, para clavarle a Casillas, arquero de Real Madrid, un gol más (ya le hizo 7 en 8 enfrentamientos entre sí).
El campeón de Europa volvió al partido y puso las cosas en orden, luego de que el árbitro le cobrara uno de los al menos tres que tuvieron los locales a su favor. Xabi Alonso clavó su segundo gol y determinó el 2 a 1 final, y cerró el partido como lo comenzó: a puro toque y con los «ole» bajando de las tribunas, y demostrando que jamás estuvo en riesgo su triunfo.
«Era un empate clavado», declaró también Maradona, tras el amistoso. Si bien es cierto que Demichelis pudo haber igualado de cabeza sobre la hora, quedarse con esa imagen es peligroso, de cara al futuro. España fue enormemente superior en todos los aspectos del juego, y su victoria fue una consecuencia de su actuación, y no un hecho fortuito, como se intenta simplificar acerca de lo que hubiera pasado si se convertía el 2 a 2.
Es verdad que grandes selecciones argentinas debieron haber llegado más lejos y quedaron en el camino (Estados Unidos ´94 y Japón Corea 2002, por poner dos ejemplos cercanos), mientras que uno de los peores conjuntos albicelestes casi alza la copa (Italia ´90). El fútbol es así. Ahora bien, si el camino hasta Sudáfrica seguirá por esta senda hipócrita, en donde no hay autocrítica ni se trabaja para mejorar, y en donde sólo hay reclamos tibios de los propios jugadores («Nosotros ya pedimos trabajar más», declaró casi como al pasar Maxi Rodríguez), el panorama es complicado.
Si Maradona y su cuerpo técnico no de dan cuenta de que el camino no es el correcto (más allá de los resultados, ya que el problema es de fondo, y porque en el fútbol a veces puede ser campeón el que peor juega), es porque está mirando otro canal.
Muy recomendable la opinión de Sebastián Fest, de la Agencia de noticias DPA, titulada: Messi y la Argentina: Maradona sigue sin encontrar la solución
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Para elogiar: la cordura del relato, la tranquilidad para los festejos, la imparcialidad para las jugadas polémicas (el aparente penal de Coloccini, por ejemplo) y la seriedad para el relato de los españoles. Lejos de las frases de tablón y los típicos gritos de «¡eso es penal viejo!» tan distantes del periodismo serio.


se ve que tantos códigos futbolísticos le impiden a maradona esbozar algún tipo de crítica a su equipo. en nongún partido de su equipo lo hizo, y eso que tuvo chances. habrá que seguir trabajando porque con este nivel es difícil ser optimista
Coincido en que Maradona dijo cualquier cosa. Mencione en mi blog de que sin autocrítica será difícil salir adelante