Premio al esfuerzo

Si bien nunca estuvo en riesgo el arco defendido por Abbondanzieri, Argentina tuvo que remarla para ganarle a Paraguay 1 a 0 y quedar primera en el Grupo C de esta Copa América.
La cerrada defensa guaraní, el muy buen planteo táctico de Gerardo Martino, cada vez más parecido a Bielsa en todo, sumados a la falta de puntería de los argentinos, generó una sensación de inamovible 0 a 0 en varios pasajes del encuentro.
Pero llegó el premio al esfuerzo. El reconocimiento a alguien que siempre rinde y pocas veces se lo menciona entre las figuras del equipo: Javier Mascherano, quien además se va convirtiendo con el correr de los partidos en el caudillo, en el nuevo «Cholo» Simeone de la Selección Argentina. Y encima, lo acompaña el mismo número en su espalda: el 14…
El ex River ingresó cuando promediaba el segundo tiempo junto a Lionel Messi, y 10 minutos después tuvo la posibilidad de abrir el marcador y no la desaprovechó. A diferencia de Tevez, Palacio, Aimar y algún otro que probó de lejos, Masche pateó a colocar, acariciando la bocha y clavándola al lado del palo ante una estirada tan interminable como estéril de Bobadilla. Fue más billar que fútbol. Y con el gol, la alegría. Y con la alegría, el primer puesto.
Argentina ganó bien. Y no debería haber sufrido tanto, pero el arco paraguayo parecía cerrado. Extraño lo de Bobadilla. Tuvo una correcta actuación, lo que hace suponer que o bien defender la valla de su selección le pesa menos que cubrir el arco de Boca, o bien tuvo muchísima mala suerte en su paso por el club xeneize.
Paraguay apostó al empate y casi consigue su cometido. Salvo algún que otro remate lejano, Abbondanzieri fue un espectador de lujo, y la defensa argentina tuvo escasa participación en el juego.
El mediocampo nacional tuvo altibajos. Porque si bien Gago estuvo a la altura de las circunstancias, Cambiasso aportó poco, Lucho González estuvo impreciso y desconocido, y Aimar también tuvo problemas a la hora de dar pases acertados.
La velocidad de Palacio y las gambetas endiabladas de Tevez fueron importantes a la hora de atacar, mientras que la entrada de Messi descalibró a los guaraníes y le dio explosión al ataque argentino.
El próximo rival será Perú el domingo, mientras que Paraguay deberá vérselas con México, en un partido muy prometedor.
Del otro lado de la llave, Venezuela enfrentará de nuevo a Uruguay, y Brasil y Chile también volverán a verse las caras, en algo realmente inédito y poco serio del fixture.

Más allá de que este partido no te podía dejar afuera, el triunfo de la Argentina fue muy importante porque evita a Mexico y no se tiene q trasladar.
La victoria fue merecida y Masche demostró q no es un pica piedra.
A mí me gustó más el juego de este equipo suplente que el del titular. Pese a detalles como el de Palacio o Zanetti jugando a contrapierna, o Ibarra haciendo su habitual gracieta de confiar en su dominio del balón y gambetear para adentro en el área (si viviera Zubeldía, pena de muerte para el Negro). O Messi, también a contrapierna, hasta que se fue a jugar a la izquierda, como corresponde. Detalle: Cambiasso y Mascherano crecen cuando no tienen a Riquelme ni a Verón estorbando por las inmediaciones. Gago, un cinco del montón, sin embargo cumplió, precisamente porque desistió de trabajar de Jueves, siempre en el medio, como suele hacer el segundo de los dos cracks antedichos.
Mascherano es mucho mejor jugador que Simeone: jamás corre al pedo, ni se entretiene en matonear a los rivales (para eso, imagino, llevaron a Verón, que gracias a Dios no entró, y al salame del Cata Díaz, que jugó bastante bien).
Bobadilla es buen arquero, y si Boca salía campeón en su momento, cosa imposible dirigido por Lavolpe, le perdonarían las mismas torpezas que se le siguen tolerando a Abbondanzieri (que estuvo bien anoche, pero igual ¡Carrizo titular, ya!). Basta ya del macaneo acerca del supuesto peso de la camiseta de Boca: hay jugadores de Boca, de River y de los demás grandes que no repiten su rendimiento en clubes menos históricos, o en el mismo pero en temporadas sucesivas. En Boca a Bobadilla le tiraban al arco los peligrosísimos delanteros de Chicago o Gimnasia La Plata; en la selección paraguaya, le ha hecho frente con éxito a los de la selección inglesa, la argentina y la brasileña entre otros. Es buen arquero, aunque irregular. El futbolista es también un ser humano.