Ringo Bonavena, el campeón sin corona

Se cumplen 40 años de una jornada inolvidable para el deporte argentino.

Se trata de la pelea entre el gran Muhammad Alí y el entrañable Oscar Bonavena, realizada el 7 de diciembre de 1970 en el Madison Square Garden de Nueva York.

Para el episodio VII del microprograma, que bauticé con el nombre de Cancha Retro, entrevisté a Ezequiel Fernández Moores, colega, compañero de trabajo en Cancha Llena, extraordinario periodista y mejor persona. La camarógrafa de esa entrevista fue Guada Aizaga, el editor del video fue Sebastián Rodeiro y Luis Casabal puso una vez más una de las patas más importantes en donde se sostienen estas producciones periodísticas: la búsqueda documental.

Estuvo cerca, pero no pudo ser. Cuando quedaba poco más de un minuto para que se terminara el 15º y último round, Oscar Natalio Bonavena cayó por tercera vez en esa vuelta y el árbitro Mark Conn decretó el KO técnico que proclamó ganador a Muhammad Alí, aquella noche del 7 de diciembre de 1970, de la cual hoy se cumplen 40 años.

Pese a la derrota, esa pelea terminó de consagrar a Ringo como gran ídolo nacional, desmitificando aquello de que sólo los campeones quedan en la historia.

«Ante Alí, Ringo tuvo la derrota más digna de su carrera. Y además lo terminó de consagrar como ídolo, aún sin ser campeón mundial. Porque él era querido por mucha gente, pero mucha otra gente no lo quería, porque lo consideraba un arrogante fanfarrón. Esa derrota, y esas lágrimas, mostraron otra faceta del arrogante bocón, y se terminó de ganar a casi todos los porteños», analiza Ezequiel Fernández Moores, autor del libro «Díganme Ringo».

En la conferencia de prensa previa a la pelea, Bonavena copó la parada. Trató a Alí de sucio (se tapó la nariz apenas entró), de gallina («Chicken») por haberse negado a ir a la guerra de Vietnam y lo enloqueció con su flamante cambio de nombre (todo el tiempo le dijo «Clay, Clay, Clay», que había dejado cuando decidió convertirse a la religión musulmana para llamarse Muhammad Alí), al punto de sacar de las casillas al boxeador estadounidense.

«Ringo lo insulta y lo descalifica con lo peor de lo peor, como es el racismo, y después lo trata de cagón por no haber ido a la guerra. Le tira abajo dos cuestiones que eran las banderas principales que enarbolaba Alí, en su lucha por los derechos de los negros y su constante autopromoción de guapeza. Todo eso fue bien recibido por la América blanca, y buena parte alentó en el Madison a ese italoargentino grandote y bocón, que denigró ´al negro bocón´», agrega el prestigioso periodista.

Sobre el mito de que Bonavena pudo haber ganado aquella noche, Moores opina: «Alí había pronosticado que iba a noquear a Ringo en el noveno round. Y en realidad, en esa vuelta, él inicia su ataque para concretar la promesa, pero termina siendo muy dominado, y Ringo lo tuvo en algún momento, al punto de que lo tira. Pero la realidad es que Bonavena ya no tenía el mismo aire y sus puños ya habían perdido potencia, porque él nunca fue de prepararse bien para un combate, y con el correr de los rounds se fue cansando».

Sin embargo, aclara: «Alí se encontró con una sorpresa, pero por otro lado él quería pelear contra Ringo, porque él pensaba ´Si no le puedo ganar a Bonavena, no le puedo ganar a Frazier´. El necesitaba pelear contra un argentino fuerte, grandote, molesto, que pegara, que aguantara, que lo complicara, que hasta casi lo mordiera. Lo concreto es que Alí ganó claramente con es KO técnico, en donde Ringo salió a matar o morir, porque sabía que perdía cómodamente por puntos.»

Bonavena bien puede ser considerado un mediático antes de que existan los mediáticos. Capaz de intercalar sus peleas con participaciones en el Teatro de Revistas junto a Zulma Faiad, pasos de comedia con Pepe Biondi y hasta un disco que fue todo un éxito, con el hit «Pio pio pá», que habla de las ventajas que tiene la primavera.

«El tenía todas esas facetas, y se dio cuenta que con todas esas cosas ganaba mucho dinero, y que no le pegaban, y eso le provocó ambigüedades en su carrera», explica Moores.

Su triste final en un burdel de Reno, Nevada, y su multitudinario velorio en el Luna Park no hicieron más que agrandar aún más la leyenda de Ringo.

Pero eso, forma parte de otro capítulo.

Publicada en canchallena.com

Estuvo cerca, pero no pudo ser. Cuando quedaba poco más de un minuto para que se terminara el 15º y último round, Oscar Natalio Bonavena cayó por tercera vez en esa vuelta y el árbitro Mark Conn decretó el KO técnico que proclamó ganador a Muhammad Alí, aquella noche del 7 de diciembre de 1970, de la cual hoy se cumplen 40 años.

Pese a la derrota, esa pelea terminó de consagrar a Ringo como gran ídolo nacional, desmitificando aquello de que sólo los campeones quedan en la historia.

«Ante Alí, Ringo tuvo la derrota más digna de su carrera. Y además lo terminó de consagrar como ídolo, aún sin ser campeón mundial. Porque él era querido por mucha gente, pero mucha otra gente no lo quería, porque lo consideraba un arrogante fanfarrón. Esa derrota, y esas lágrimas, mostraron otra faceta del arrogante bocón, y se terminó de ganar a casi todos los porteños», analiza Ezequiel Fernández Moores, autor del libro «Díganme Ringo».

En la conferencia de prensa previa a la pelea, Bonavena copó la parada. Trató a Alí de sucio (se tapó la nariz apenas entró), de gallina («Chicken») por haberse negado a ir a la guerra de Vietnam y lo enloqueció con su flamante cambio de nombre (todo el tiempo le dijo «Clay, Clay, Clay», que había dejado cuando decidió convertirse a la religión musulmana para llamarse Muhammad Alí), al punto de sacar de las casillas al boxeador estadounidense.

«Ringo lo insulta y lo descalifica con lo peor de lo peor, como es el racismo, y después lo trata de cagón por no haber ido a la guerra. Le tira abajo dos cuestiones que eran las banderas principales que enarbolaba Alí, en su lucha por los derechos de los negros y su constante autopromoción de guapeza. Todo eso fue bien recibido por la América blanca, y buena parte alentó en el Madison a ese italoargentino grandote y bocón, que denigró ´al negro bocón´», agrega el prestigioso periodista.

Sobre el mito de que Bonavena pudo haber ganado aquella noche, Moores opina: «Alí había pronosticado que iba a noquear a Ringo en el noveno round. Y en realidad, en esa vuelta, él inicia su ataque para concretar la promesa, pero termina siendo muy dominado, y Ringo lo tuvo en algún momento, al punto de que lo tira. Pero la realidad es que Bonavena ya no tenía el mismo aire y sus puños ya habían perdido potencia, porque él nunca fue de prepararse bien para un combate, y con el correr de los rounds se fue cansando».

Sin embargo, aclara: «Alí se encontró con una sorpresa, pero por otro lado él quería pelear contra Ringo, porque él pensaba ´Si no le puedo ganar a Bonavena, no le puedo ganar a Frazier´. El necesitaba pelear contra un argentino fuerte, grandote, molesto, que pegara, que aguantara, que lo complicara, que hasta casi lo mordiera. Lo concreto es que Alí ganó claramente con es KO técnico, en donde Ringo salió a matar o morir, porque sabía que perdía cómodamente por puntos.»

Bonavena bien puede ser considerado un mediático antes de que existan los mediáticos. Capaz de intercalar sus peleas con participaciones en el Teatro de Revistas junto a Zulma Faiad, pasos de comedia con Pepe Biondi y hasta un disco que fue todo un éxito, con el hit «Pio pio pá», que habla de las ventajas que tiene la primavera.

«El tenía todas esas facetas, y se dio cuenta que con todas esas cosas ganaba mucho dinero, y que no le pegaban, y eso le provocó ambigüedades en su carrera», explica Moores.

Su triste final en un burdel de Reno, Nevada, y su multitudinario velorio en el Luna Park no hicieron más que agrandar aún más la leyenda de Ringo.

Pero eso, forma parte de otro capítulo.

Publicada en canchallena.com

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

5 comentarios sobre “Ringo Bonavena, el campeón sin corona

  • el 28 diciembre, 2014 a las 13:31
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  • el 25 julio, 2011 a las 19:22
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    Muy buena la nota, y exclente el video!
    Muhammad Ali simplemente el mas grande de toda la historia!
    y Ringo el argentino mas grande! Mas q Monzon y Maradona! xD

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  • el 12 diciembre, 2010 a las 17:43
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    Together with everything which seems to be building throughout this area, many of your points of view happen to be somewhat radical. Even so, I am sorry, but I can not give credence to your entire plan, all be it stimulating none the less. It looks to me that your remarks are actually not totally justified and in actuality you are your self not wholly convinced of your point. In any case I did appreciate examining it.

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  • el 12 diciembre, 2010 a las 15:41
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