Sobre el supeclásico del domingo

¿Puede estar el hincha de River contento con lo que vio hace tres días en el Monumental? ¿Y el de Boca?

La respuesta es no.  Ninguno de los dos equipos, por historia los más grandes del fútbol argentino (aunque la actualidad atente contra esa afirmación) demostró estar a la altura de las circunstancias.

En el primer tiempo, un Boca ausente le permitió ser protagonista a uno de los peores River de la historia, que en el segundo tiempo volvió a su penosa realidad, retrocediendo hasta terminar los 10 (ya sin Villagra) casi dentro del área, con alguna excepción de Fabbiani, luchando en soledad en el mediocampo.

Ortega jugó bien, hasta que su cuerpo dijo basta. Lo mismo Gallardo. Sorprende lo de Almeyda. Hace dos meses jugaba el torneo senior, y hace dos días fue una de las figuras del superclásico de primera división, más allá de que debió haber sido amonestado, al menos por acumulación de faltas.

Los lectores de Dame Pelota sabrán que aquí no se opina sobre la labor de los árbitros, porque se considera que corren con una enorme desventaja, que es la tecnología, la cual en lugar de jugar a su favor, le juega en contra, y varias horas después.

Más allá de eso, se entiende que probablemente Laverni no haya visto la mano de Buonanotte previa al penal de Monzón, en una jugada que el propio cuerpo del «Enano» tapóla visual del línea.

Lo que no se comprende es que ese mismo línea no haya visto el adelantamiento del Pato en la ejecución de Ortega, ni haya notado el golpe del Burrito a Cáceres y su posterior exageración en la reacción del paraguayo, que se fue insólitamente expulsado.

Párrafo aparte para la bochornosa puesta en escena de los médicos de River, atendiendo a un Ortega que estaba impecable, tirándolo al suelo de nuevo cuando éste quiso levantarse rápido y poniéndole hielo sobre el rostro. Un mamarracho que, algún día, debería terminarse, con sanciones ejemplares por parte del Tribunal de Disciplina. Y esto va más allá de los colores. La simulación atenta contra la buena labor del árbitro, entonces, debe ser penada. Así como cuando un delantero es amonestado por tirarse en el área, un médico debe ser suspendido cuando simula hacer su labor, para sacar un beneficio deportivo.

Más allá de estos casos puntuales, la labor de Saúl Laverni, que seguramente no fue la mejor de su vida y eso está claro, no influyó en el resultado. Ambos equipos, aún con sus limitaciones, pudieron ganar el encuentro.

La actitud inicial de River gustó. Salió a pasar por arriba a Boca, algo que pregonaba Astrada en la semana. No dejar pensar a Riquelme, y cubrir los receptores de sus pases era el objetivo. Pero se encontró con un rival frágil y, en el primer tiempo le creó cuatro situaciones claras. La de Domingo que se fue cruzada junto al palo derecho del Pato, el penal atajado a Ortega, el golazo de tiro libre de Gallardo y el mano a mano que el 1 de Boca le sacó a Abelairas en el palo derecho. Demasiado para un equipo que apenas ganó un partido en el torneo.

En la segunda parte apareció Boca en escena. Gaitán se cambió el chip y empezó a desnivelar con su gambeta en velocidad. Hizo echar a un vehemente Villagra, casi hace un golazo, luego de un arranque maradoniano sobre el costado derecho del mediocampo que terminó con un fuerte remate al medio del arco, y participó activamente de todas las jugadas ofensivas de su equipo, además de iniciar la jugada del empate.

Riquelme encontró espacios, el xeneize comenzó a dominar el balón, y encontró, merecidamente, la igualdad, tras un pase de Gaitán que Román acomodó con un taco de su repertorio, para que Palermo, una vez más, clavara un zurdazo que se coló junto al palo derecho de Vega.

De ahí en más, Boca intentó sin profundidad, y River sólo atinó a defenderse.

El partido fue mediocre, discreto, flojo. Pero al parecer conformó a los dos, a pesar de que el punto no le sirve a ninguno, el hecho de no haber perdido el clásico termina resultando positivo, en un escenario en donde el miedo le ganó a la audacia.

La locura (des) organizativa de la AFA nos hace ya olvidarnos de lo que vimos el domingo, algo que en este caso hasta resulta bueno, para que el Millo piense cómo jugarle mañana al cada vez más firme Argentinos, y el xeneize se prepare para recibir al alicaído Chacarita.

La expectativa del superclásico terminó siendo mayor al espectáculo brindado por sus protagonistas. Y ahora, a esperar a los choques del verano.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

4 comentarios en “Sobre el supeclásico del domingo

  • el 29 octubre, 2009 a las 14:08
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    Buena nota pablo, pero no coincido con respecto al arbitraje.

    Influyó en el resultado. Más allá de la mano de Buonanotte, muy dificil de ver, en el penal el Pato se adelanta un metro ante la pasiva vista del Asistente. Recordemos que ese mismo día pero en otra cancha, Argentinos pateó un penal de nuevo porque Islas (Tigre) se adelanto para atajarlo.

    Creo que esa jugada en particular el Arbitro (en realidad del Asistente que no marca el adelantamiento), influye en el resultado, ya que Ortega hubiera tenido una 2º chance de patear y, por ende, una nueva chance neta de convertir

    Después, la mencionada mano y al Roja a Cáceres lo único que hacen son redondear la actuacion de Laverni para abajo.

    Avbrazo!

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  • el 28 octubre, 2009 a las 18:35
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    el partido a mi entender fue pobre, chato, porque ninguno de los 2 apuesta mucho si total lo que importa es no perder.. como hincha de river me siento disconforme. ese punto no sirve para nada. el partido habia que ganarlo porque estamos casi ultimos y porque enfrente estaba boca. no tirarse atras a bartolear la pelota.
    el superclasico va a ser un digno espectaculo cuando todos los que participamos del mismo (hinchas, jugadores, tecnicos, periodismo) entendamos que no es la muerte perder un partido de estos, que solo sirven para la estadistica. de esta manera liberados de presion, el tecnico podrá poner un esquema mas ofensivo y los jugadores podran soltarse un poco mas. Hay que terminar con ese fanatismo boludo que no le hace bien al futbol. ejemplo de ello es lo que paso ayer en la remodelada cancha de independiente.. envidia en su estado puro..

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  • el 28 octubre, 2009 a las 13:44
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    Lo mejor del partido fue la camara de la tele publica

    «El superclasico desde el agua»

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  • el 28 octubre, 2009 a las 11:19
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    Como hincha de River estoy satisfecho del superclasico. No digo contento, pero si satisfecho, viendo de donde venia River. Todavia queda mucho trabajo y hacen falta jugadores que la metan en el arco contrario pero al menos pusieron ganas y juego por 45 minutos.

    La historia es una cosa y la realidad es otra, y como decia el general al que no quiero la unica verdad es la realidad.

    Esperamos por Diciembre.

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