Gato con bronca
Gastón Gaudio había declarado que el Masters Series de Montecarlo iba a ser un punto de partida para volver a despegar su carrera.
Sin embargo, y a pesar de su meritorio debut triunfal ante Tursunov, perdió hace un rato contra el sorprendente serbio Djokovic (el mismo que le ganó la final de Key Biscayne a Cañas hace dos semanas) por un contundente 6-1, 3-6 y 6-1.
Pero a pesar de la caída y eliminación, Gaudio demostró que está en condiciones de relanzar su carrera, sobre todo como especialista en polvo de ladrillo, y la ilusión crece de cara a Roland Garros, torneo bien conocido por el Gato, campeón del Abierto de Francia en 2004.
Como siempre digo, en todo deporte uno puede ganar o perder (en algunos, empatar también vale), ya que el rival también juega. Pero lo importante es hacerlo con dignidad, y con la conciencia tranquila de saber que uno ha dejado todo y que, en caso de perder, saber que sólo perdió porque el rival jugó mejor.
Eso Gaudio hoy lo hizo, dejando de lado su otro yo, ese tenista quejoso, insoportable e histérico que rompe raquetas y que se olvida de jugar.
En Montecarlo, Gaudio recuperó sus ganas de jugar al tenis y de divertirse dentro de un court. Ojalá que siga por esa senda, porque condiciones no le faltan. La derrota y su lógico descenso en el ranking mundial (defendía los puntos de su semifinal de 2006) son sólo una anécdota.
