El caso Abbondanzieri y el gataflorismo argentino
Sorprende la reacción de varios hinchas de Boca y de ciertos medios tras la pronta salida de Roberto Abbondanzieri de la entidad xeneize.
Desde que volvió al club, el Pato ha sido cuestionado por unos y otros. Lo han acusado de «venir a robar», de «estar viejo», de «atajar sin manos» y tantas críticas más, algo que le impidió al hijo del arquero ver en vivo los últimos meses de su padre en el arco xeneize.
El primer grito en el cielo se dio cuando el técnico Abel Alves tomó la determinación de quitarle a Abbondanzieri la titularidad «por bajo rendimiento». Acertada o no, fue una decisión que hasta el protagonista principal desdramatizó.
Si bien sorprende la velocidad de las gestiones, el hecho de que un futbolista próximo a cumplir 38 años reciba una oferta para ir a jugar a un equipo del exterior (Inter de Porto Alegre) y que tenga garantizada la titularidad no permite ningún tipo de duda a la hora de dejarlo ir. Como declararon desde la dirigencia de Boca, ante tamaña posibilidad, y sabiendo que el Pato es una gran persona que le dio todo al club, es casi un premio dejarlo ir.
Y fue allí donde otra vez saltaron las voces criticando la salida del ídolo, tanto del lado de los hinchas como de los medios. Que no es la mejor manera de despedirlo. Que su trayectoria merecía otro final en Boca. Que el club xeneize no respeta a los ídolos, etcétera.
Pero, ¿no era que el Pato no estaba para atajar en la Primera de Boca? ¿No era que no tenía manos y que se comía todos los goles de tiro libre o de cabeza? ¿Qué querían? ¿Verlo sentado y mascullando bronca en el banco hasta junio? ¿Así hubiera sido el retiro soñado del arquero? ¿Como le pasó a Calderón en Estudiantes?
¿No será que ahora tendrán que pensar a quién criticar, en otra inefable muestra de gataflorismo argentino?
«Vivir y dejar vivir», dice el refrán…
Así lo despidió canchallena.com:
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El Pato ya esta en la história de los arqueros de boca junto a Roma, Gatti, Navarro Montoya y Córdoba.
Qué diría el coco en estos casos?
«No hay poronga que les venga bien»