«¡Po´peiii, Po´peiii!», el nuevo manotazo de ahogado de Ameal
Al igual que en la época de Carlos Bilardo como DT de Boca, el nombre de Tito es el elegido por la desconcertada dirigencia xeneize para intentar terminar el Clausura de la mejor manera posible; hoy dirigirá su primera práctica.
Cuando se repasa la carrera futbolística de Roberto Pompei, se llega a la conclusión de que el volante fue uno de esos elegidos que han ganado la Libertadores y la Intercontinental.
Dueño de una zurda precisa, entre otros logros «Tito» fue el autor del último penal de Vélez, en aquella inolvidable definición ante San Pablo en el estadio Morumbi, en agosto de 1994, cuando el equipo de Liniers alzó su primera y hasta ahora única Copa, y unos meses más tarde alzó la del Mundo en Japón, tras el 2-0 a Milan.
Sin embargo, su popularidad llegó en Boca, más precisamente en los primeros años de la gestión Macri, con Carlos Bilardo como DT, en donde jugó 30 partidos y marcó sólo tres goles (el más recordado, una volea de afuera del área a River, la tarde del nucazo de Hugo Romeo Guerra sobre la hora).
Con el correr de los partidos, y ante la inestabilidad futbolística del equipo (que fue un fiasco a pesar de haber incorporado a trece profesionales), el entrenador adoptó un grito de auxilio, que iba dirigido siempre al ex Vélez. En casi todos los encuentros de Boca, Bilardo gritaba: «¡Po´peiii, Po´peiii!» y le daba alguna indicación, como si eso solucionara todos los problemas. Incluso, el Narigón una tarde lo buscaba para marcarle una jugada y no se había dado cuenta de que ya lo había sacado y estaba junto a él en el banco…
Ese mismo llamado de socorro es el elegido por Jorge Amor Ameal, ante la necesidad de recurrir a un técnico interino por segunda vez en dos meses y medio.
A sus flamantes 40 años (sólo tres más que Palermo), Roberto Pompei dejará hoy la Sexta de las inferiores xeneizes para dirigir esta tarde, junto a Omar Larrosa, su primera práctica de Boca, y estará al frente del equipo ante Arsenal, el próximo lunes, por la fecha 14.
El tiempo dirá si este nuevo experimento logrará dar con la fórmula del éxito, o si los tubos de ensayo explotarán una vez más, algo tan habitual cuando se mezclan elementos sin pensar demasiado.

