Boca da vergüenza

Es verdad. Este post se demoró demasiado. Tendría que haber sido escrito mucho antes. Las disculpas del caso.

Anoche, tras una nueva goleada en contra (esta vez, ante Colón por 3 a 0 en Santa Fe), Abel Alves decidió desdecir sus palabras y renunciar antes de tiempo.

El equipo, bajo su cargo, ganó 2 partidos, 5 empates y 6 derrotas. En 13 fechas obtuvo el 28 por ciento de los puntos..

Más allá de las estadísticas, es necesario analizar la situación como un todo. Si los involucrados (jugadores y dirigencia) piensan que con la renuncia del Chueco (y haberle arruinado un trabajo de 13 años en las inferiores del club) se acaban todos los problemas, el panorama es negrísimo.

Por una cuestión de costos, y como siempre sucede, cuando los resultados no acompañan, el primer fusible que salta es el DT. Pero existe una responsabilidad enorme del plantel y de la Comisión Directiva xeneize, que debe hacer una fuerte autocrítica y, como declaró Martín Palermo «tomar decisiones importantes».

En ocasión de una entrevista realizada para el diario La Nación, a fines del año pasado tuve la oportunidad de conocer en persona a Jorge Amor Ameal, vicepresidente en ejercicio de la presidencia de Boca, tras la sorpresiva muerte de Pedro Pompilio, punto de inflexión en la historia cercana del club de la Ribera. Fue en ese preciso instante en el cual todo comenzó a ir barranca abajo en el club más ganador del mundo entre 1998 y 2008.

Aquella vez conocí a un dirigente inédito. Ni él se creía lo que decía. Hablaba maravillas de Basile (que renunció días después), de su club, elogiaba las obras realizadas y las finanzas. Aseguraba que el déficit que tenía el club no era tal, que «sólo es una cuestión de cuándo cerró el balance y cuándo ingresa la diferencia a favor a las arcas del club».

Como siempre sucede, dijo cosas en off. Lo curioso es que «fuera de cámara» contradecía lo que declaraba ante ellas. Ameal ese día dio la impresión de decir A, pensar B y ejecutar C, con una docilidad impensada para ser dirigente de Boca. Pero es entendible. De estar cómodo y casi sin sobresaltos a la sombra de Pompilio, debió hacerse cargo de uno de los clubes más grandes del mundo.

Ahora Palermo le pide «decisiones importantes». Esto sería elegir un técnico hecho y derecho (basta de Bianchi, por favor. Ya dijo que por ahora no quiere dirigir. Además, la mayoría de los medios que presionan para que vuelva lo hacen sólo para después gozar con su hipotético fracaso, ya qu será casi imposible que repita todo lo que ganó en 2000 y 2003).

Pero tomar decisiones importantes también implica asumir riesgos políticos. Y esta CD, con Ameal a la cabeza, no parece demostrar «fibra» (Passarella ´98 dixit) para hacer eso. Aunque parezca increíble, el oficialismo ya está pensando en las próximas elecciones, que serán, de no mediar nada extraño, en diciembre de 2011. Falta una eternidad…

Por último, unos párrafos para el plantel. Este plantel que se encargó de fomentar los rumores, y que ya «se comió» a cuatro técnicos (Russo, Ischia, Basile, Alves), está desatado. Que Mouche se enoje porque el Chueco lo saque en una práctica para probar a otro futbolista, o que García casi lo boxee al flamante ex DT xeneize por quitarle la titularidad tras el 1-2 ante Rosario (donde a pesar del error, el 1 había sido la figura del partido), resulta completamente repudiable. Aunque ellos tengan razón, o que las decisiones sean desacertadas y/o que no tengan el efecto esperado en el desarrollo del partido, para eso está el entrenador. Para tomar decisiones, con las cuales puede encauzar un partido, o no. Y si no, que ambos miren el ejemplo de Palermo, quien apenas si esbozó alguna queja (enormemente exagerada por ciertos medios) cuando le tocó salir ante Atlético Tucumán y contra Chacarita.

Sobre Riquelme no se puede agregar mucho. Es un extraordinario futbolista y pudo haber sido el mejor del mundo por varios años. Pero optó por la fácil, por entrenar lo justo y necesario, y por rendir hasta donde él creía suficiente. Cuando se entrenó a la par de sus compañeros (o más) condujo a Villarreal hasta las semifinales de la Champions League y, poco después, ganó casi solito la Libertadores 2007. El chileno Manuel Pellegrini fue clarísimo luego de desafectarlo del equipo español, y no se lo quiso escuchar: «Riquelme es un excelente futbolista, pero no tiene compromiso para con el grupo». Esto, sumado a que ahora su carencia de entrenamiento le impide rendir al 100 por ciento en el campo de juego, genera malestar. En sus compañeros y en los hinchas, a pesar de la estúpida movida de un grupo de hinchas para impedir que se vaya del club.

Son horas, días y meses trascendentales para la historia de Boca Juniors. Hay jugadores emblemáticos que deben retirarse en el club, por todo lo que le dieron, pero también deben adecuarse a sus realidades físicas y económicas.

Si quiere quedarse, Palermo, ya de 37 años, deberá comprender que será cada vez más probable que sea reemplazado por Viatri en algún momento de los partidos.

Riquelme, aún de jóvenes 32 años, deberá entrenarse como uno más, contagiar a los pibes, dar el ejemplo dentro y fuera de la cancha. Y si no lo comprende, que se vaya a jugar a cualquier otro lado, donde seguramente, animado por el desaire de no seguir en Boca, la romperá, será figura y sacará campeón de todo al equipo que lo contrate, porque condiciones no le faltan.

Y Ameal, y toda la CD, deberán hacer una fuerte autocrítica de todo lo que se hizo espantosamente mal desde que les tocó asumir (noviembre 2008), ya que «gracias a él», Boca en el último año y medio destrozó todo lo bueno realizado en los diez años anteriores. A diferencia de River, hay equipo como para salir adelante. Sólo falta una buena gestión.

Porque aunque parezca mentira, si el sendero sigue siendo el mismo, el descenso quedará a un paso.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

Un comentario en “Boca da vergüenza

  • el 9 abril, 2010 a las 12:53
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    Pablo: muy buena y clara la nota. Coincido con muchos puntos y no tanto con algunos otros, particularmente con el parrafo de Riquelme. Que es displicente y en algunos momentos desaparece es tan cierto como que es el [único] motor de fútbol dentro de Boca (con poca nafta, sí, pero el único). No sé si tendría que cambiar actitudes o qué, a mí hay cosas que no me cierran de él, pero Basile es su amigo y sin embargo no pudo evitar que renunciara. Riquelme no es perfecto, pero muchas cosas se magnifican en pos de una movida encauzada a través de varios periodistas (vaya a saber uno por quién o qué) para que no siga en Boca.
    Y la movida de varios hinchas para que se vaya no es ESTUPIDA como la calificas; prueba es el último Boca-River, donde el 95% del estadio vitoreó a Riquelme cuando los mercenarios de La Doce saludaban a Maradona con el cantito de siempre. El club es de los socios, no de los dirigentes ni de los jugadores / Técnicos. Si los socios quieren que se quede por algo es.

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