Maradona es PRO
A Mauricio Macri y a Diego Maradona los une una relación de amor y odio, que va y viene según el momento y la conveniencia de ambos.
Apenas el Ingeniero asumió como presidente de Boca, a fines de 1995, el 10 lo tildó de «Cartonero Báez», porque a Macri le costaba gastar dinero en refuerzos dada la precaria situación económica por la que pasaba en ese momento el club xeneize.
Poco después se amigaron, para pelearse meses más tarde por las líneas blancas que Nike le puso a la casaca de Boca entre las franjas azul y amarilla. «Esta remera es la del Michigan», dijo Diego en ese entonces.
Volvieron a amigarse y a pelearse una y mil veces, hasta que en 2005 Maradona recibió de manos de Macri un regalo genial y merecido: un palco vitalicio en La Bombonera, y otro más marketinero y discutible: el premio al jugador más representativo del centenario xeneize, a pesar del escaso aporte del mejor futbolista de la historia al club azul y oro (sólo un título, en 1981).
A partir de allí, la relación se estabilizó en un trato cordial, Mauricio lo tentó con una vicepresidencia y le abrió las puertas para que gestione, por ejemplo, la llegada de Alfio Basile como técnico a mediados de 2005.
Ya sin Macri en el club y con Pompilio al frente (sin elecciones, sin sentido, sin lógica, sin respeto, sin vergüenza), Diego volvió a ponerse en la vereda de enfrente, amenazando a principios de 2008 con no ir más a la cancha cuando se lo echó a Russo y se lo contrató a Ischia sin su visto bueno.
Ahora que la Inspección General de Justicia determinó que en Boca debe haber elecciones y Macri tuvo que reasumir, cumpliendo la ridícula doble función de Jefe de Gobierno porteño y presidente de Boca, es vox populi que las internas del club están durísimas, que Pompilio ya no es el que era, y que hasta iría con otra lista (se habló hasta de una unión con Roberto Digón, hasta hace meses rival en la campaña pre electoral y opositor del gobierno de Macri-Pompilio).
También trascendió que el Gobierno Nacional quiere meterse en Boca, y que habrían tentado a Pompilio a cambio de que arme una lista sin macristas, tal como se puede leer en la edición del diario Crítica del pasado domingo.
«A Pompilio se le subió la presidencia de Boca a la cabeza. Si traiciona una vez, puede hacerlo otra. No hay que olvidarse que Pompilio fue creado por Macri. Hablé con Mauricio y lo noté muy dolido. Cómo no va a estar dolido si la persona que pone él en el cargo hace la de él, no lo llama en un montón de tiempo y no le consulta nada».
Diego manifestó también en estos días su sorpresa por la contratación del nuevo DT: «Me desorientó que Pompilio haya ido a buscar a Carlos Ischia. Cuando vino a mi casa hablamos una hora de Guillermo Barros Schelotto, de Cagna y hasta de Schuster. Después, no me llamó nunca más».
Tal vez obligado por la maniobra de los kirchneristas de meterse en Boca de la mano de un Pompilio K panquequoso («nuestro Pompilio», como dirían los allegados a Kirchner por estos días), Macri está preparando su as de espadas: candidatear a Maradona, quien ya declaró al respecto: «Como siempre, voy a ser incondicional para Boca y si Macri cree conveniente que yo tenga que estar en una lista y darle una mano al club en este momento en que lo necesita el presidente, yo voy a estar».
¿Está Maradona en condiciones de ser presidente de Boca, o su imagen será una vez más utilizada por la política? Sólo el tiempo traerá respuesta a esta pregunta.
