Adiós Antonio
Tal vez la muerte de don Antonio Alegre pase desapercibida para la mayoría de los jóvenes que conviven en el mundo blogueril. Para ellos, será la muerte de un ex presidente de Boca y nada más que eso.
Por el contrario, para aquellos que rondan los treinta y pico, la noticia estremece, impacta, causa dolor y tristeza, más allá de que forma parte del lógico círculo de la vida.
Don Antonio Alegre no fue solamente un presidente de Boca. A mi entender, fue uno de los dirigentes más trascendentales de la historia del fútbol argentino, ya que en sus manos estuvo la gran responsabilidad de evitar que Boca Juniors desapareciera como institución, algo que pudo haberse dado entre los años 1984 y 1985, cuando él asumió, junto a Carlos Heller como vice.
La suerte le fue esquiva en cuanto a resultados deportivos, y lo más importante que pudo celebrar como presidente de Boca fue la Supercopa 1989, además de la Recopa ´90, la Copa de Oro 1992 y la copa Master 1993. Pero sus «campeonatos» pasaban por otro lado: evitar que el club desapareciera.
A modo de celebración por sus 10 años de mandato en el club de la Ribera, don Antonio se dio el gran gusto de repatriar a Maradona, en un hecho que, ya con las arcas más organizadas, también tuvo sabor a jugada política, de cara a las elecciones que finalmente perdió a manos de un joven Mauricio Macri. A pesar de Diego, Boca perdió aquel torneo de manera increíble a manos del Vélez de Bianchi y Piazza.
Es verdad: se murió un presidente de Boca. Pero se murió muchísimo más que eso: nada menos que uno de los responsables de que Boca hoy siga existiendo. Ni más. Ni menos.
Hasta siempre don Antonio. Que en paz descanse.


Se fue un gran hombre y un gran dirigente.
Gracias Antonio.
Como hincha de River tengo que decir que es una pena que Alegre haya sido preseidente de Boca 🙂