Chau Flaco

Conocí al “Flaco” Víctor Tempo a mediados de 1998.

Ambos iniciábamos nuestro camino por el periodismo, y un partido entre la Argentina e Italia, por la Liga Mundial de voleibol, generó que el destino nos encuentre por los pasillos del Luna Park.

El por un lado, yo por el otro, y una chica, que claramente también estaba comenzando en esta hermosa profesión, por otro, en un sector de prensa semivacío. Luego del primer set nos sentamos juntos y supimos el nombre de cada uno de los otros. Ella tenía un apellido “fácil”: Verónica Trokebetrygier.

Dos cosas me sorprendieron del Flaco esa noche: su altura (dos metros o más) y su simpatía. Recién hoy me entero que por entonces tenía sólo 21 años. Siempre pensé que era más grande.

Si bien nunca coincidimos en una redacción, las vueltas de la vida nos hizo reencontrarnos en lugares lógicos (Mundial de vóleibol Argentina 2002) e impensados (caminando por la calle, en la esquina de Lavalle y Paraná, o la última vez que lo vi, en la entrega de los premios Estímulos de TEA y DeporTEA de 2008, donde con su habitual y contagiosa carcajada, se reía de la nominación y me manifestaba su poca expectativa con el premio, el cual no ganó (ni yo tampoco).

Esa noche me dio su celular y quedamos en hablar para ir a tomar un café. Nunca se dio.

Hace un par de semanas marqué su número, pero del otro lado me atendió una de sus hermanas, quien me contó cómo venía la salud del Flaco, comprometida por una extraña enfermedad congénita que había derivado en una aneurisma en la aorta.

Según me contó su esposa Sol días después, la fuerza del Flaco le permitió zafar de algo jodidísimo como eso, pero una úlcera en el estómago complicó el posoperatorio, derivó en otra operación, se desconpensó y finalmente falleció anoche en un hospital de Monte Grande.

Ante estas situaciones uno siempre se cuestiona “por qué no lo llamé antes”, o “por qué, siendo tan buen tipo, no estuvimos en contacto más seguido en esta vida”. Muchas veces, el ritmo desenfrenado de la rutina nos impiden hacer una pausa y disfrutar de momentos de ocio con gente querida, sana, buena y sin una gota de maldad. Me seguiré reprochando no haber ido a tomar un feca con Víctor. No hay vuelta atrás.

Se fue el Flaco, sin saber quién será el campeón de la temporada de su amado voley, ni si su querido Colón de Santa Fe peleará el Clausura.

Se fue un tipazo. Y alguien que en 13 años de profesión dignificó el periodismo, lo cual no es poco.

Hasta siempre.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.