Dame Jabulani

Si al término de esta primera fecha de grupos hubiésemos visto un fútbol bien jugado, con resultados abultados y las estrellas brillando como esperábamos, seguramente Jabulani, la pelota oficial de Sudáfrica 2010, no se habría convertido en la gran vedette de lo que va del Mundial. Culpable de todos los males, la redonda protagoniza, puntualmente, al menos una noticia por día en la mayoría de los medios.

Es que es muy simple, cuando no se pueden dar dos pases seguidos, cuando se te escapa un tirito como si tuvieras los guantes enmantecados, cuando salís a descolgar un centro y la pelota te sobra 30 centímetros, cuando apretás los dientes y le das con un fierro y la terminás mandando al lateral, hay que echarle la culpa a la pobre pelota. Y empiezan las explicaciones cuasi científicas. Las verdades absolutas que la realidad refuta en cinco minutos.

“Hablábamos con el Bambino (Veira) hace unos días sobre cómo hay que pegarle a esta pelota”, le comentaba Sebastián Vignolo a Fernando Niembro cuando iban cinco minutos de Alemania-Australia. “El Bambino decía, acertadamente, que a esta pelota no hay que darle fuerte porque sale para cualquier lado, hay que pincharla”, redondeó la idea. Un minuto después, Lukas Podolski sacaba un sablazo de zurda que le quemaba las manos al arquero y clavaba el primero de los cuatro goles con que Alemania humillaría a Australia.

Cuando aparece un equipo decidido a honrar el carácter lúdico del fútbol, a aprovechar la cualidad esférica de la pelota para hacerla rodar por el césped y no para revolearla a la segunda bandeja ante la primera adversidad, todas las teorías conspirativas sobre Jabulani que parecen tan sólidas se terminan desvaneciendo en el aire.

Algún refutador de leyendas dirá (de hecho, el defensor de Inglaterra Jamie Carragher ya lo dijo) que los alemanes corrían con ventaja porque desde enero se está usando esta pelota en la Bundesliga. A eso, otro lo llamaría estar hasta en el más mínimo detalle. Y teniendo en cuenta que Jabulani fue presentada y sacada a la venta el 4 de diciembre del año pasado, todas las ligas podrían haberla adoptado como balón oficial y la supuesta ventaja habría quedado fuera de cualquier suposición.

Tratándose de la FIFA, que en materia de tecnología aplicada al deporte atrasa al menos 50 años, es entendible que todos los ojos estén puestos sobre la pelota, que es lo único que avanza tecnológicamente, que cambia, que progresa de un Mundial a otro. Pero ya se jugaron 16 partidos de los 64 totales, y sería triste que la final nos encuentre culpando a Jabulani de la mediocridad del torneo.

Es hora de empezar a poner la mirada en el juego en sí mismo y correrla del simple instrumento. Nadie es mejor o peor ajedrecista porque un caballo esté mal tallado y parezca un burro. Si Jabulani es más liviana en el aire, más rápida, más aerodinámica, la adaptación a ella también será parte del desafío para quienes quieran ser campeones. Y ojalá el 11 de julio nos encuentre a todos en el Obelisco haciéndole honor al hermoso nombre que los sudafricanos eligieron para su pelota, que en zulú significa celebrar.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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