El sentimiento argento es el mismo de siempre

Escribo desde el campo en el sur de Francia, región (Languedoc-Roussillon) más rugby que foot (como dicen acá), pero a pesar de eso voy a intentar transmitirles algunas sensaciones despues del primer partido argentino y de los franceses.

Para empezar con mi país de adopción, el encuentro se desarrolló sin pena ni gloria. Yo estaba de viaje por una semana navegando por el mediterráneo. Salí del Cap d’Agde, el puerto mas importante cerca de casa, y caracterizado por su ciudad naturista (bah, todos en bolas) con destino a Porqueroles, isla cerca de Marseille. Por supuesto que tocamos la capital del fútbol francés (Marsella) y es allí donde me tocó ver el partido de los galos, en un puerto un poco perdido donde me encontré en la cena con un grupo de 10 viajantes, hombres de nuestra edad, que partieron con la idea de festejar «algo» y se fueron con las ganas (aunque rompieron las bolas haciendo ruido toda la noche, hasta que los calmamos un poco).

Voy a contar más del viaje que del partido, que fue una lágrima. En realidad nada fuera de lo esperado, un equipo sin líder, sin identidad (parece un combinado africano más que francés. Son todos «grones»), sin alma. Y yo, en un rinconcito del bar, sinceramente, con ganas de que nuestros queridos charrúas los garquen.

Es increíble. En teoría yo estaba con los galos, pero ni bien comence a sentir el partido (es el momento real y único donde te definís) no tuve ninguna duda de que mi corazón sudamericano me daba la respuesta. Lamentablemente, los yoruguas respetaron (no sé porqué) demasiado a los gabachos (como llaman los españoles a los franceses despectivamente).

Luego pasamos por una isla paradisíaca (¡Ma´ que el Caribe ni ocho cuartos!) llamada Port Cros, una isla de piratas donde sacamos nuestro gomón fuera de borda para llegar hasta la playa donde había dos bares. Por supuesto, después de una caminata hasta otra playa paradisíaca, me metí al mar transparente y, como decía Vinicius à Toquinho «tomando una cachasinia, así, o tal vez un agua de coco, muy despacito…. vimos la terra rodarrrrr».

Sinceramente ese párrafo puede abreviarse con la palabra «Felicidad». No hay otra. Me sentí más que rico, y no hablo de dinero. Encima, esa noche estaba llena de estrellas y con arias de opera de fondo… Estaba todo dicho, y todo listo para la albiceleste.

Al día siguiente tomamos el rumbo de regreso, dormimos en Marsella de nuevo y al dia siguiente, y sin querer romperle mucho al capitan para que estemos en el próximo puerto a tiempo para el gran partido, me desperté tipo 7.30 para poder estar con tiempo para las 16, sabiendo que teníamos unas cinco o seis horas de navegación.

Al final, quedé como un duque. Mis cálculos fueron buenos. Amarramos a las 15.45 al puerto de Saintes Maries de la Mer, pueblo gitano (de donde son originarios los Gipsy Kings. ¡Qué truchos! Y pensar que siempre creí que eran gaitas).

Fui corriendo a buscar un bar. Por supuesto nadie miraba el partido. ¡Ni siquiera tenian puesto el canal! Enseguida les hice cambiar el canal y junto a mi mujer (que es francesa y ni miro el partido de Francia pero sí el de Argentina), comencé a gritar como si estuviera en un bar del Abasto.

Lo que sigue es un conjunto de sentimientos indescriptibles, como si el corazón se me saliera por la boca. Y pensar que mi vieja me siente alejado de mi país. Vieja: hay cosas que no se pueden transmitir y hay cosas que nunca cambian, las tenemos tan adentro que nada las puede quitar.

¿De futbol? Ni hablar. Ya les transmiti lo más importante.

A bientôt.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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