Historias olímpicas: Dorando Pietri, el descalificado más famoso

Este texto forma parte del libro «50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos«, publicado en 2012 por Ediciones Al Arco, y auspiciado y repartido de manera gratuita por el Ministerio de Educación de la Nación en las escuelas primarias públicas. También podés leerlo online haciendo clic aquí.

La historia de Dorando Pietri
(Crédito programa Runners – Fox Sports HD)

A lo largo de la historia de los Juegos, fueron muchos los atletas que, por una u otra causa, fueron descalificados de sus competencias. Pero hubo uno que precisamente logró una fama inesperada luego de ser sancionado.

El personaje en cuestión es el atleta italiano Dorando Pietri, protagonista de un hecho increíble en los Juegos de Londres 1908.

Pietri nació en Mandrio, Correggio, pero vivió casi toda su infancia y juventud en Carpi, Módena, donde trabajó de ayudante en una fábrica de confección. El corredor más famoso de Italia de aquella época era Pericle Pagliani. Dio la casualidad de que Pagliani fue a correr una carrera a Carpi en 1904. Pietri, que entonces tenía 19 años, se sintió atraído por la prueba y se sumó a los competidores. Ni siquiera la incómoda ropa de trabajo que vestía le impidió ganar la carrera, por delante del incrédulo Pagliani. Al poco tiempo, debutaba en Bolonia, en una carrera de 3.000 metros. Terminó segundo.

Como consecuencia de su éxito en las carreras de larga distancia (ganó los 30 km de París en 1905 y en el Campeonato de Italia de 1907), poco a poco se fue convirtiendo en el mejor corredor italiano de todas las competencias de fondo y semifondo.

Pietri consideró, de manera acertada, que los Juegos de 1908 eran el mejor escenario para darse a conocer ante el mundo, y se preparó como nunca. Logró el objetivo, pero no de la manera soñada.

El 24 de julio, poco después de las 14.30 y bajo un intenso sol, comenzó la maratón, con un tiempo muy caluroso. Los 56 participantes sabían de antemano que la prueba no iba a ser sencilla.

Pietri dosificó su esfuerzo. Su estrategia era así: comenzar despacio y luego ir acelerando. A partir de la segunda mitad de la carrera, el italiano aceleró el ritmo y cuando quedaban 10 kilómetros para la línea de llegada, se ubicó segundo, a 4 minutos del sudafricano Charles Hefferon. Un asistente, un amigo o algún espectador, le avisó a Pietri que el africano no aguantaba el ritmo y se desmoronaba. Allí, aumentó todavía más su ritmo y lo alcanzó en el kilómetro 39.
Como era de esperar, tamaño esfuerzo le jugó una mala pasada. Pietri empezó a sentirse mal y estaba deshidratado.

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Eso le provocó tal mareo que cuando entró al estadio, el italiano equivocó el camino y en lugar de ir para el lado correcto, quiso ir para el otro. Cuando los jueces le avisaron del error y lo mandaron para el lado contrario, Pietri apenas logró mantenerse en pie, apoyándose en los jueces.

Herido en su orgullo, el italiano buscó fuerzas en lo más profundo de su ser. El agotamiento era tal, que cumplió el objetivo de recorrer aquellos últimos 300 metros en 10 minutos, no sin antes caerse cinco veces al suelo y levantarse otras tantas, con la ayuda de los jueces.

Ganó la maratón y recibió una ovación por parte de los 75.000 espectadores que habían colmado el estadio olímpico. Como era de esperar, se desplomó otra vez.

El que llegó segundo era estadounidense, se llamaba Johnny Hayes y pocos lo recuerdan. Sin proponérselo, quedó como el malo de la película. El que mató al héroe en el minuto final.

La delegación de Estados Unidos realizó una inmediata queja formal por lo acontecido, alegando que la ayuda que le dieron los jueces a Pietri era antirreglamentaria. El reclamo fue aceptado por las autoridades y el italiano fue descalificado. A modo de compensación por haber perdido la medalla y como reconocimiento a su enorme esfuerzo físico, la reina Alejandra le regaló una copa de plata.

Al poco tiempo, la fama de Pietri era mundial. Realizó una gira por Estados Unidos, donde ganó 17 de las 22 carreras que disputó, incluidas dos victorias sobre Hayes.Su última maratón la disputó en Buenos Aires el 24 de mayo de 1910, donde consiguió su mejor marca personal con un tiempo de 2h38m2s.

Se retiró a los 26 años.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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