¿Por qué se perdió la Davis?

  • Se perdió la Davis porque, como declaró Alberto Mancini (capitán del equipo), la final se politizó desde el mismísimo momento que se logró el pase a esa instancia, dejando de lado lo deportivo.
  • Se perdió la Davis porque en lugar de enfocarse en lo deportivo (Córdoba era la mejor opción para disputar esta final) la política se entrometió en la elección de la sede y, con el objetivo de sacar réditos políticos y económicos, se invirtieron alrededor de 9 millones de dólares para acondicionar un estadio que no estaba a la altura de las circunstancias.
  • Se perdió la Davis porque eso generó malestar en David Nalbandian, máxima figura del equipo argentino, quien soñana con disputar la gran final ante su gente.
  • Se perdió la Davis porque se priorizó complicarle el juego a Nadal y se olvidó que se enfrentaba a un equipo.
  • Se perdió la Davis porque por primera vez en la historia no se jugó una serie de copa en polvo de ladrillo, lo cual tal vez hubiera significado derrotas ante Nadal, pero hubiera simplificado las cosas ante correcaminos como Ferrer, López y/o Verdasco, quienes se sienten más cómodos en carpeta que en ladrillo.
  • Se perdió la Davis porque la confirmación de la ausencia de Nadal generó que algunos medios comiencen a descorchar antes de tiempo (ver).
  • Se perdió la Davis porque el equipo argentino consideró un punto a favor la ausencia del número uno del mundo y, tal vez, se relajó.
  • Se perdió la Davis porque eso generó que el equipo español se mentalice y se motive aún más, para demostrarle al mundo que España no es sólo Nadal.
  • Se perdió la Davis porque Juan Martín Del Potro no estaba en condiciones óptimas de jugar (tenía una infección en las uñas), porque jugó infiltrado, porque lamentablemente le salió mal «la heroica» y porque, encima, se lesionó y no pudo jugar el domingo.
  • Se perdió la Davis porque Argentina no tiene una buena y confiable dupla para disputar el fundamental punto de dobles.
  • Se perdió la Davis porque Nalbandian no debería jugar los tres días.
  • Se perdió la Davis porque la innecesaria falta de respeto de la gente hacia los doblistas españoles sólo generó más fuerza y más ganas de vencer en los tenistas europeos.
  • Se perdió la Davis porque cuando el equipo más necesitaba aliento, algunos medios se vistieron de barrabravas para meterle más presión a Acasuso (ver)
  • Se perdió la Davis porque José Acasuso jugó un partido inolvidable ante Fernando Verdasco, pero el físico no le permitió cerrar con un triunfo su esfuerzo emocionante.
  • Se perdió la Davis porque Fernando Verdasco jugó una serie increíble y se vistió el traje de héroe.
  • Se perdió la Davis porque enfrente estaba España, campeón de tres de las últimas ocho ediciones de la copa.
  • Se perdió la Davis porque, como dijo Mancini, aún nos falta mucho como sociedad para entender que el éxito se logra cuando todos tiramos para el mismo lado, y no cuando cada uno busca el éxito individual.
  • Se perdió la Davis porque los mismos medios que pregonaban una victoria fácil ante la ausencia de Nadal, al ver que la serie se complicaba de manera inexplicable (para ellos, claro) salieron a inventar peleas, discusiones, trompadas e internas, que lo único que hicieron fue agrandar aún más a los españoles, y fabricar más nervios en el equipo argentino.
  • Se perdió la Davis porque los periodistas prestigiosos se consideran periodistas prestigiosos, grave error para cualquiera en cualquier ámbito: creérsela.
  • Se perdió la Davis porque los tenistas españoles le demostraron al público argentino una grandeza y una humildad extraordinaria, sobre todo cuando, en plena vuelta olímpica y luego de haber soportado insultos, David Ferrer y Feliciano López iniciaron un conmovedor cántico de «Ar-gen-tina, Ar-gen-tina» que terminó coreando todo el estadio.
  • Se perdió la Davis porque David Nalbandian debería revisar su actitud del sábado y debería aprender que, aún en la derrota, hay que dar la cara. Y que si no tiene ganas, sólo bastaba con poner la peor cara que le saliera y dijera: «Disculpen, pero no tengo ganas de hablar». Y listo.
  • Se perdió la Davis porque no son pocos los que consideran un fracaso esta nueva frustración, sin analizar que se perdió ante un rival que demostró ser superior, que demostró estar a la altura de las circunstancias y que aprovechó cada chance que tuvo para desnivelar.
  • Se perdió la Davis porque algunos creen que la gestión de Alberto Mancini como capitán del equipo fue un fracaso, sin comprender que si de cuatro ediciones se llegó a dos finales y a una semifinal, tan malo no puede haber sido su trabajo.
  • Se perdió la Davis porque, lamentablemente, en la Argentina son muchos los que piensan que lo único que sirve es salir campeón, desmereciendo todo lo demás.
  • Se perdió la Davis porque no terminaba de perder Acasuso y algunos medios ya se relamían con la renuncia de Mancini, o con la «primicia» de que Nalbandian ni jugaría ante Holanda, por la primera fase de la edición 2009.
  • Se perdió la Davis porque para algunos, equivocadamente, pensaban que era ahora o nunca.
  • Se perdió la Davis. Y eso genera mucha tristeza y odlor, pero para nada bronca, ni odio hacia los jugadores y cuerpo técnico, y mucho menos sentimiento de fracaso.
  • Se perdió la Davis. Habrá que seguir trabajando para intentar ganarla en alguna ocasión, si es que se puede.

El sueño de ganarla sigue latente. Más que nunca.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

15 comentarios sobre “¿Por qué se perdió la Davis?

  • el 26 noviembre, 2008 a las 7:43
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    Los argentinos demostraron demasiada mala educación y demasiada (e injustificada) falta de humildad, en un deporte de por sí demasiado devaluado en las formas, tristemente.

    Ineviatablemente, tendrán que hacer examen de conciencia para futuras competiciones. El exceso de altanería y de falta de respeto por el contrario (que empezó con la idiotez de un maleducado sobre la ropa interior de Rafael Nadal) no se justifican ni cuando se tiene un equipo arrollador, cosa que no le sucedía a Argentina, mal que le pese a muchos argentinos.

    Echo de menos entre esta tediosa lista de razones para justificar la derrota, una bastante elemental: que los contrarios jugaron mejor. Un país normal ya lo habría reconocido con honradez. Lamentablemente, de todas las listas de razones que se han publicado en la Red por argentinos (hay muchísimas de estas, curiosamente), ninguna contiene esta obviedad. ¡¡¡Increible!!!

    Mal, muy mal. Y que conste que tengo simpatía hacia los argentinos en general.

    Los españoles, impecables: educados, concentrados, con conciencia de equipo. Se lo han merecido, sin duda, pero la que en todo momento mereció perder fue Argentina, que debió ser descalificada por la actitud de su público desde el primer día.

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  • el 26 noviembre, 2008 a las 0:21
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    A ferrer le encanta jugar en Polvo, a verdasco tambien, a robredo tambien, a Almagro tambien, a Ferrero tambien. David y DelPo, sus mejores logros, fueron sobre cancha rapida

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  • el 26 noviembre, 2008 a las 0:19
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    Pablo, le pifiaste feo me parece. Si Del Potro ganaba un punto de los dos que iba a jugar, la argentina era campeona de la Davis. No es tan grave, Verdasco a a acasuso le gana en polvo, en carpeta, en cemento y en cesped. No estuvo mal elegida la superficie. Son cosas q pasan, se perdio ante numero 10, 12 y 15 del mundo. Nosotros tenemos al 8, 9 y 54. No busquemos mas excusas.
    Saludos

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  • el 25 noviembre, 2008 a las 20:50
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    Muy buen post. Más razones no se pueden poner. Ahora hay que ir por la revancha.

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  • el 25 noviembre, 2008 a las 20:02
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    Pablo:
    se perdió la davis porque… además de lo que has dicho, nuestros jugadores eran mucho más guapos: vamos, ni punto de comparación!!
    Jamás pensé que la íbamos a ganar y mira. Un abrazo y muy buen trabajo.

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  • el 25 noviembre, 2008 a las 14:42
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    Che Ferrer gano este año Valencia, cuartos en roland garros, Final en Barcelona y Bastad. O sea sui supoerficie es Polvo de Ladrillo era un suicidio jugar en Clay contra Nadal Ferrer y talvez Almagro o Robredo , Gana vos nomas.
    Del resto estoy de acuerdo en casi todo.

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  • el 25 noviembre, 2008 a las 14:36
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    Me parece que dijeron todo lo que se podía decir, nada mas quiero hacer hincapié en la lesión de Delpo. Era clave el punto contra Feliciano. Y es muy cierto que vimos a España como nadal-dependiente, y no solo demostraron que se las arreglan sin el, sino que tambien demostraron que como equipo no hay nadie parecido. Duele decirlo, pero son merecidos campeones.
    Un abrazo.
    http://www.quedatede2.com

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  • el 25 noviembre, 2008 a las 14:12
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    No nos olvidemos también que detras de un «perdimos» hay otro que ganó… los méritos del equipo español son muchisimos, tenistica y humanisticamente, y en un deporte tan «psicologico» como el tenis, esto pesa y mucho.

    Igual felicitaciones a los jugadores argentinos por llegar a la final!

    Andres

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  • el 24 noviembre, 2008 a las 21:32
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    Brillante!.

    Si me permitís.
    No fué una derrota deportiva.
    Fué una derrota cultural.

    Abrazos!

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  • el 24 noviembre, 2008 a las 19:43
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    Felicidades a todos los Argentinos por haber llegado a la final, estoy contento de qye ganase mi pais, pero si no llega a ser posible me hubiera gustado que ganara Argentina. Suerte para el futuro.

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  • el 24 noviembre, 2008 a las 17:09
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    De Chapeau. De los mejores post que he leído en mucho tiempo. Detallado y concisa escritura que acrecenta doblemente su valor por provenir de una voz argentina que seguro ayer sufrió lo que no está en los escritos.

    Te deseo mucha suerte, Pablo. Y tranquilo, todo llega en esta vida.

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  • el 24 noviembre, 2008 a las 16:55
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    Perdimos porque somos argentinos, nada mas.

    Siempre nos gusta la guita facil, el exitismo antes del esfuerzo, el panquequismo antes de la objetividad,somos los mejores cuando ganamos y los peores cuando no ganamos(lean que no digo perdemos),ser ventajistas hasta mas no poder,y obvio que no somos buenos anfitriones tampoco.

    Antes de la final, lo unico que hicimos es aumentar el amor propio de los visitantes.

    Ya se que todo lo que decimos probablemente seria una boludez si Del Potro no estaba lesionado,pero es parte del panquequismo del que hablaba antes.

    Toda esa mezcla que esta envuelta en la frase final de Mancini.

    Es un error pedir que se vaya el DT.

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  • el 24 noviembre, 2008 a las 15:30
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    Concuerdo con todo, opino lo mismo lo de Salatino, pero no creo q hayamos perdido por culpa de periodistas si los q ejecutasn son los jugadores.

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  • el 24 noviembre, 2008 a las 12:35
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    A Nalbandian le importaba jugar ante «su» gente (como si los demas argentinos no fueramos argentinos, o cordoba fuese una republica independiente) porque tenia prometido de parte de Schiaretti varios millones de pesos para que hiciera lobby por Córdoba. Atrás de la movida de la Davis había cuestiones políticas, Pablo. No seas tan ingenuo.

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  • el 24 noviembre, 2008 a las 11:59
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    Excelente y objetivo post. Hace no tanto (2001) argentina jugaba en la serie B. Hoy hicimos 2 finales en 3 años… eso es fracaso?
    Da bronca que un tipo como Salatino se considere un «periodista prestigioso», cuando su panquequismo extremo no hace más que lograr que se lo considere el «Niembro» del tenis.
    Está claro que Mancini se equivocó en algunas decisiones, pero también está claro que España nos ganó bien, y que la solución no era su renuncia, sino una continuidad que permita en no mucho tiempo lograr un triunfo que no se consiguió aún, pero que en este tiempo estuvimos más cerca que nunca de lograrlo.

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