Algún día

Algún día, los Pumas le van a ganar a Sudáfrica
Algún día, los Pumas serán campeones mundiales
Algún día, las Leonas ganarán el oro olímpico
Algún día, la selección argentina volverá a ser campeón mundial de fútbol
Algún día, un atleta argentino volverá a ganar una maratón olímpica
Algún día, un argentino correrá la final de los 100 metros llanos
Algún día, la Argentina ganará la Copa Davis
Algún día, habrá otro argentino en la Fórmula Uno
Algún día, las barrabravas serán erradicas de las canchas argentinas
Algún día, los contratos de los técnicos serán respetados
Algún día, la FIFA implementará la tecnología en el fútbol y se terminarán las sospechas de sobornos y partidos arreglados
Algún día, River volverá a primera
Algún día, Boca e Independiente descenderán a la B Nacional
Algún día, el sub 20 argentino volverá a ser potencia mundial

Por todo eso, debe comprenderse que algún día Venezuela iba a ganarle a Brasil y a la Argentina, y que eso no implica rasgarse las vestiduras y hablar de papelón histórico.

El triunfo venezolano del martes pasado es la máxima expresión del premio al esfuerzo, al trabajo y a la dedicación. El ejemplo de que cuando se quiere algo, y cuando se trabaja para ello, en la mayoría de los casos se obtienen los frutos deseados.

Se han leído en estos días muchas críticas a la selección argentina, las cuales algunas pueden ser válidas y otras bordean la payasada, y casi nada del mérito venezolano.

¿Dónde están los que se reían por lo bajo del técnico Farías, que le puso suplentes a Ecuador para preservar a sus titulares para el choque con la Argentina?

¿Dónde están los que ubicaban a Chile, eliminado en cuartos de final de la última Copa América, como potencial mundial y menospreciaron a Venezuela, cuarto en el certamen continental?

¿Dónde están los que el sábado dijeron que la Argentina era una aplanadora porque goleó a un Chile que salió a suicidarse con su línea de tres poco aceitada y pudo haber recibido un cachetazo histórico contra la ultraeficacia de Messi e Higuaín?

¿Dónde están los que se mofaron de Andújar, cuando perdió la pelota en el aire, por culpa de un toque de Suazo que lo desestabilizó, antes del descuento chileno?

¿Siempre Messi es el culpable de todos los males cuando la selección pierde? ¿Acaso juega solo?

Algún día, Venezuela jugará un Mundial de fútbol. Y vaya si lo tiene merecido. Su constancia y trabajo a largo plazo es un ejemplo a seguir, incluso para una selección como la Argentina, que cree que con Messi solo puede consagrarse en Brasil.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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