Argentina 2 – Bosnia 1: MasoMessi
Resulta extraño cuestionar a un equipo cuando este ganó, y nada menos que en el partido debut de un Mundial.
Sin embargo, las críticas, cuando son constructivas, resultan mucho más ricas cuando se las marcan en momentos de éxito.
El partido que jugó ayer la Argentina ante Bosnia fue mediocre. El hecho de que se haya ganado 2 a 1 alivia y resulta fundamental en la breve etapa de fase de grupos.
Está claro que para las selecciones protagonistas «el Mundial» comienza en octavos de final, y es allí adonde debe apuntar el conjunto albiceleste con un juego óptimo.
Los primeros 45 minutos no sólo fueron malos. También resultaron preocupantes. Por la jerarquía de los jugadores argentinos y por la inexperiencia de los rivales. Salir a jugar 5-3-2 con un debutante en Mundiales parece demasiado temeroso. Y encima, fue fallido el intento, porque cantidad no significa cantidad. Hubo «acumulación de defensores», pero Bosnia llegó igual. Y con peligro. De hecho, Romero cortó un mano a mano y sacó un cabezazo terrible abajo, junto al palo izquierdo, que pudieron haber cambiado el desarrollo del partido.
Sabella se dio cuenta de esto a tiempo. No es normal que un equipo que esté ganando meta dos cambios claramente ofensivos apenas da comienzo la segunda etapa. Pachorra lo hizo. Afuera Campagnaro y Maxi Rodríguez, adentro Higuaín y Gago.
La unión de «los 4 fantásticos» dio frutos. Un Messi desconocido comenzó a tomar temperatura y encontró socios y espacios. Así fue que llegó un gol con su sello «Made in Leo». Dominio de balón por la derecha (tras gran pared con Higuaín), amague y búsqueda de ángulo de tiro hacia la izquierda (casi paralelo a la línea del área grande) y latigazo junto al palo derecho del arquero. Golazo. El primero de la Pulga en 8 años, desde aquel lejano a Serbia y Montenegro en Alemania 2006, la tarde del fabuloso 6 a 0.
El gol le servirá a Messi para sacarse esa mufa o esa mochila de haber estado tanto tiempo sin convertir en la máxima cita, y también para ganar en confianza.
Así y todo, y pese a demostrar un nivel de juego y de equipo superior al exhibido en los primeros 45 minutos, Bosnia terminó complicando. Primero con el descuento, y luego con sus limitados y precavidos intentos por llegar a la igualdad. El conjunto europeo lo tiene claro: su objetivo es llegar a octavos de final, y deambuló entre las ganas de igualar y el riesgo de perder por goleada ante cada contra albiceleste.
El primer paso está dado. Falta mucho por recorrer.
Ojalá haya sido el peor partido de la Argentina en este Mundial de Brasil 2014.



Gran acierto del técnico: al principio, en el half time y al final.
Supo cambiar. Buscó ganar. Sabe que el rival también juega.
Y cuando termina el partido, dice que todas las cosas negativas del partido son su culpa.
Pide perdón. Le saca presión a los jugadores. No pone excusas. Se come todas las puteadas él, en lugar de los futbolistas.
Entiende.
Entiende el juego.
Entiende de EGOS.
Entiende el negocio gigantesco del periodismo.
Entiende que es un Mundial.
Entiende cómo tiemblan las piernas de sus jugadores.
Entiende cómo comerse la presión.
Entiende que el rival también juega.
Entiende que lo más importante es GANAR y tratar de no sumar lesionados.
El Sr. ALEJANDRO SABELLA