Chechistas

Cuando quedan escasas horas para que la AFA termine con una de las novelas más ridículas y con desenlace más previsible de la historia, y que finalmente Sergio Daniel Batista sea ratificado como técnico de la selección argentina hasta el Mundial 2014, comienzan a vislumbrarse los primeros pasos de los periodistas panqueques, que muy sueltos de cuerpo consideran que «Batista es el técnico indicado para hacerse cargo del equipo albiceleste.»

Son, desde hoy, los «chechistas». Estarán los que lo alabarán, lo defenderán a mansalva y le chuparán las medias a cambio de notas exclusivas, como ya hicieron con Pekerman, Basile y, en su máximo exponente, con Maradona. Y estarán los que, por defender otros intereses, o bien por intentar ejercer el periodismo sin caer en el chupamedierío barato, cuestionarán o elogiarán a Batista cuando consideren necesario o cuando corresponda hacerlo.

El punto de vista de quien esto escribe es que antes de Batista hay, al menos, cinco técnicos con muchísimos más pergaminos que el Checho. A saber: Bianchi, Bielsa, Ramón Díaz, Pekerman y Sabella. Y hay otros DT que están escribiendo su camino, que están a la par del ex 5 y que merecen ser considerados alguna vez, como Simeone, Cagna, Borghi, Russo, Falcioni, Gareca, Sensini y Zubeldía, entre otros.

Sin embargo, también es cierto que el ex volante fue el que mejor supo explotar a Lionel Messi en los Juegos de Beijing 2008, tal vez el título olímpico menos reconocido de la historia. Y que la sociedad Lio-Riquelme, funcionó a las mil maravillas, casi invitando a los demás equipos, incluído Brasil, a jugar por la medalla de plata.

Lo del Checho es tan enigmático que invita a compararlo con lo que pasó con los juveniles en 1994. Nadie hubiera imaginado que José Pekerman iba a lograr tantos éxitos con los chicos el día que llevó su carpetita a la AFA. Pero José le tapó la boca a muchos, y Julio Grondona se anotó un punto más que importante en su casillero de aciertos.

Tal vez, sin convertirse enseguida al «Chechismo» o al antichechismo», habrá que evaluar cómo se desempeña de aquí en adelante Batista al frente de la selección argentina. Pero que el árbol no tape al bosque: ni el 4 a 1 a España, ni la derrota con Japón ni el resultado ante Brasil le dará o le quitará crédito. El primer gran examen será la Copa América 2011, y luego, casi pegaditas, las eliminatorias.

El fútbol es tan impredecible e ingrato, que nadie puede augurar éxitos o fracasos antes de que sucedan. En el Mundial 2002, el equipo (equipazo) ganó un partido 1 a 0, perdió el otro por igual resultado, empató el restante 1 a 1 y se volvió a casa en primera rueda, mientras que en Italia 1990 (un plantel devastado que le rezaba a San Diego todas las noches) tuvo casi el mismo camino (0-1, 2-0 y 1-1), pasó raspando y dando lástima, y terminó subcampeón.

Resulta ridículo pensar que como fue un aguerrido número cinco de los ´80 que terminó a duras penas su carrera (producto de sus excesos y adicciones) el ex «Checho de La Paternal» no pueda estar a la altura del cargo. Por el contrario, los grandes futbolistas no han podido repetir como entrenadores, a excepción del brasileño Mario Zagallo y del alemán Franz Beckenbauer, únicos campeones mundiales como jugadores y como entrenadores.

Pelé y Platini ni siquiera tuvieron el coraje de intentarlo. Di Stéfano no vivió la buena etapa de la selección argentina como prioridad número uno, pero demostró sus cualidades en el ámbito local y sacó campeón a Boca y a River. Maradona y Zico lo intentaron pero no lograron el objetivo, y en el plano local, Ruggeri coleccionó fracasos, lo de Bochini y Alonso es olvidable y el uruguayo Francescoli tampoco se animó a poner en juego su prestigio sentado en el banco, por poner sólo algunos ejemplos.

Nadie puede garantizar que Batista se vuelva en primera ronda ni que termine campeón del mundo en Brasil.

Por el momento, sólo se le exigirá que tenga una idea de juego, que sepa explicársela a sus elegidos y que éstos sepan interpretar esa idea.

Todo lo demás resultará una consecuencia lógica del trabajo a largo plazo.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

Un comentario en “Chechistas

  • el 31 mayo, 2011 a las 11:54
    Permalink

    Checho te banco a muerte en la selección y en esta Copa America 2011 que comienza. Quiero ver las majestuosidades de Messi y compañia. No me fallen!

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.