Francia 1938
Argentina decide boicotear este Mundial debido a que era la gran candidata a ser sede de ese torneo, pero la FIFA decidió que fuese Francia argumentando que los galos contaban con mejores medios para adaptar sus estadios.
Por primera vez se ven arqueros con gorras y rodilleras. Los guantes, en tanto, aún no se utilizaban.
El partido de cuartos de final entre Brasil y Checoslovaquia terminó 1 a 1 y fue bautizado como “La batalla de Burdeos”. Entre otras cosas el brasileño Zezé le pegó un golpe sin pelota al checoslovaco Nejedly y fue expulsado, minutos después, Riha y Machado protagonizaron un pasaje digno de boxeo, mientras que el checoslovaco Planicka tuvo que retirarse con una clavícula rota.
La política volvió a convertirse en protagonista en marzo de 1938. Alemania invadió Austria y la anexó como parte de su territorio. Los dos países estaban clasificados para el Mundial. Los germanos no sólo incorporó a sus fronteras parte de la geografía austriaca sino que algunos de los grandes futbolistas austríacos vistieron la camiseta germana en ese torneo. Sindelar, el mejor jugador austríaco, se negó a jugar y meses después cayó en una profunda depresión que lo llevó a tomar la decisión de suicidarse.
El debut de este conjunto “alemán” provocó una revancha, disputada el día siguiente, seguida por numerosos franceses que en apoyo a los suizos entonaban la Marsellesa como protesta al régimen nazi. Los alemanes se pusieron 2 a 0 pero terminaron perdiendo el encuentro por un 4 a 2 muy festejado por los parisinos.
Mientras, España se desangraba en la Guerra Civil.
En las semifinales, el actual campeón del mundo (Italia) esperaba a los brasileños. En parte por cuestionar la legitimidad de su título (Italia ganó el Mundial de 1934 jugando en su país y con Mussolini presionando), en parte para intimidar, el seleccionador brasileño, Adheniar Pimenta, cometió una de las estupideces más grandes que se recuerdan: dejó afuera del partido a Leónidas y a Tim, sus dos mejores jugadores, y el primero con seis goles convertidos. Por ese entonces, no se permitían cambios. «Los reservo para la final», declaró. Como era previsible, los italianos ganaron claramente 2 a 1 con goles de Colaussi y Meazza (de penalti). Romeu sólo le dio emoción a la recta final del partido a los 87 minutos.
Los brasileños terminaron terceros, tras derrotar por 4 a 2 a Suecia con dos goles de… Leónidas, que, al menos, se coronó como máximo goleador del torneo con 8 gritos. El campeón fue Italia, que venció a Hungría en la final por 4 a 2 y se convirtió en la primera selección en conseguir dos títulos y, además, hacerlo de modo consecutivo.
Eso sí, los brasileños aprendieron de su error: nunca más perdieron en unas semifinales de una Copa del Mundo. Siempre que llegaron a esa instancia, luego disputaron la final.
Resumen de la final
Italia 4 – Hungría 2:
- Mussolini les hizo llegar a los jugadores de su país un telegrama con el texto “Vencer o morir”. Cuando los futbolistas italianos ganaron su partido debut, realizaron el saludo fascista, recibiendo un enorme abucheo por parte del público francés.
- Las Indias Holandesas, hoy Indonesia, es el primer país asiático en participar de la Copa del Mundo.
- La noche anterior al encuentro entre Brasil y Polonia llovió muchísimo, por lo que el campo de juego estaba en muy malas condiciones. El delantero brasileño Leonidas, “el diamante negro”, decidió entonces jugar descalzo para desenvolverse mejor en el barro. Sólo logró jugar así unos minutos, hasta que el árbitro lo obligó a calzarse nuevamente.
- En ese partido en el que Brasil ganó por 6 a 5 a los europeos Leónidas convirtió uno de sus cuatro goles descalzo, convirtiéndose en el único jugador que marcó un tanto sin calzado en la historia de los Mundiales.
- Antes de disputar el cotejo frente a Suecia por el tercer puesto, que ganaron los brasileños por 4 a 2, el entrenador sudamericano Ademar Pimienta se «acuarteló» en su habitación del hotel y no salió de allí hasta la hora del partido, deprimido por haber descartado a Leónidas y a Tim del partido semifinal ante Italia.
- En su regreso a Brasil, los futbolistas desembarcaron en Montevideo, capital de Uruguay, y desde ahí cada futbolista fue a su hogar por tierra para evitar los insultos de los hinchas y las «molestas» preguntas de los periodistas.

