Héroes fugaces

A lo largo de la historia del fútbol, existieron jugadores que terminaron siendo grandes protagonistas de éxitos deportivos, y que luego no prosperaron.

Los casos más emblemáticos son los de Rubén Bruno, quien fue el autor del gol que le dio el campeonato a River Plate el 14 de agosto de 1975, con el cual el Millo le puso punto final a una racha adversa de 18 años sin vueltas olímpicas; y el de Claudio Benetti, quien el 20 de diciembre de 1992 clavó el empate ante San Martín de Tucumán en la Bombonera, y Boca pudo celebrar un título local luego de 11 años de desilusiones.

A este grupo bien podrían incorporarse Franco Niell, que acaba de salvar a Gimnasia de La Plata de irse a la B, y Gastón Fernández, autor del fundamental 1 a 1 en Belo Horizonte ante Cruzeiro, en la final de la Libertadores que luego el Pincha ganó 2 a 1.

Sin embargo, existe una diferencia entre los primeros y los últimos: tanto Niell como Fernández ya tenían experiencia previa, y sólo vivieron un momento inolvidable que, con éxito o sin él, sabían que se terminaba. El que salvó al Lobo de la B pegó la vuelta a Argentinos, y la Gata ya está otra vez defendiendo los colores de Tigres de México.

Pero sí aparece en esta historia platense un personaje menos conocido pero igual de fundamental, que va camino a sumarse a los Bruno, los Benetti, los Arce (autor del gol que le dio el título del Apertura 2000 a Boca), y a tantos más: Ramón Lentini.

lentiniEl pibe, que en las inferiores de Estudiantes marcó 95 goles en 140 partidos, le dio a Estudiantes nada menos que la posibilidad de jugar la Libertadores. Fue el autor del agónico 1 a 0 con el cual el Pincha pasó a Sporting Cristal en el repechaje, luego de un 1-2 en Perú.

Ahora, Lentini llevará sus goles, su efímera fama y su medalla de campeón de América en el bolsillo a Godoy Cruz de Mendoza.

Tal vez, el delantero aproveche esta posibilidad de titularidad que probablemente tenga en el Tomba, y se afirme en Primera.

El Tigre Gareca, que se fue de Boca a Sarmiento de Junín en 1981 y fue un goleador tremendo, José Sand, que dejó River para convertirse en el incansable roperredes de Lanús o su propio compañero Mauro Boselli, que apostó todas sus fichas al Pincha e hizo saltar la banca de América, son los ejemplos a seguir.

El peso de la historia, lamentablemente, le augura un camino al olvido.

El trascendental gol de Lentini:
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¿Y ustedes? ¿Qué otro héroe fugaz recuerdan? Les agrego uno internacional: el italiano Salvatore Schillaci, jugador de la Serie B de su país, que terminó siendo goleador del mundial 90.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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