Inglaterra: entre una derrota previsible y un futuro que ilusiona

Italia era el equipo temido en el grupo, de eso no hay dudas y el resultado de ayer lo justifica. Las expectativas sobre este mundial son, si se quiere, medidas.
Atrás quedaron los jugadores mercenarios John Terry, Ashley Cole, Rio Ferdinand, que traían consigo mucha habilidad pero poco corazón. Bienvenidos Raheem Sterling, de sólo 19 años, Daniel Sturridge, Danny Welbeck y Ross Barkley.
Inglaterra se había desenamorado de su equipo en los últimos mundiales pero ha vuelto a creer. No necesariamente piensan que pueden ganar pero sí que van a jugar bien. Eso es un paso adelante. Se sienten más seguros de la mano de Roy Hodgson quien puede ser considerado un tesoro nacional. Un tipo medido y querido, que viene de buenas gestiones en Liverpool y más recientemente en West Bromwich Albion. Tiene experiencia con el juego europeo, por su trabajo en Inter de Milan en los ’90.
Pero además, es valiente y se anima a dejar atrás a los jugadores estrella y convocar a un grupo mucho más joven. Tal vez esa juventud y falta de experiencia es lo que ayudó a que Inglaterra anoche presentara un juego seguro. El atrevimiento del no saber. No hubo titubeos, especialmente en el segundo tiempo.
Rooney apareció poco, pero ayudó a Sturridge a convertir el único tanto inglés. Considerando que este era el partido más difícil para este equipo que se estrena en el mundial, un 1-2 no es desalentador. Pecan de fallas parecidas a las argentinas, buen ataque, defensa débil. Quedan Costa Rica y Uruguay. Deberían pasar de grupo sin problemas a menos que Luis Suárez, el mejor jugador de Inglaterra según la nominación de jugadores y periodistas deportivos, se luzca.
Lo refrescante es que no le piden de más a esta selección. Esperan a ver qué tal les va y eso ha generado una atmósfera menos frustrada que le da a este mundial un poco de alegría.

