Leonas indomables

No podía ser de otra manera.
Esta «manada» de felinas, acostumbradas a sacar las garras en los momentos más difíciles (como aquella vez en Sidney 2000, cuando, después de quedar al borde de la eliminación, se bordaron esa primera imagen de Leona en sus pechos y le ganaron a todas sus rivales para definir la final con las australianas, y colgarse aquella medalla de plata inolvidable), no podía cerrar este Juego Olímpico sin treparse al podio una vez más (y van…).
Fue durísimo el golpe ante Holanda. Porque además de quedarse afuera de la gran final, las chicas fueron ampliamente superadas por las de naranja, que les clavaron un contundente 5 a 2. Pero ahí están ellas, que dejaron atrás en menos de 48 horas las lágrimas para volver a reir de felicidad, para abrazarse una vez más, para volver a ganarle a Alemania (esta vez, 3 a 1), y para traerse una nueva medalla olímpica, en esta ocasión de bronce, como en Atenas 2004.
Se viene un lógico y, a la vez, triste recambio. En Londres 2012 seguramente no estarán dos jugadoras símbolo de este equipo como son Magui Aicega y Luciana Aymar. Acaso las últimas dos fundadoras del tremendo apodo «Las Leonas», que echó por tierra aquel cariñoso «las gordas» con el que las había tildado el diario Olé desde su aparición allá por 1996, que seguían en actividad.
Se van por la puerta grande de los Juegos. Con la hazaña de subirse al podio olímpico por tercera vez consecutiva, un récord para un deporte en equipo de la Argentina.
No podía ser de otra manera.
Gracias Leonas.
