Rumbo al Mundial Rusia 2018. #50GrandesMomentos: 36 – El héroe inesperado
Dicen que Sergio Goycochea le debe su fama a dos colegas.
Dicen que el primero que le permitió a Goyco estar en Italia 1990 fue Luis Islas, quien se fue del plantel
mundialista harto de no ser nunca titular.
Dicen que el segundo fue el propio Nery Pumpido, que durante el segundo tiempo del partido entre la Argentina y la Unión Soviética, chocó con su compañero Julio Olarticoechea, se quebró la tibia y el peroné, y se despidió del torneo.
Dicen que el Vasco, apenas atinó a mover un poquito los brazos en círculo antes de ingresar con su buzo verde y el 12 en la espalda.
Dicen que en la primera jugada, en un corner a favor de los soviéticos, Diego Maradona evitó la caída del arco argentino desviando el balón con el antebrazo derecho.
Dicen que era penal, pero el juez sueco Erik Fredriksson no lo cobró.
Dicen que en una actuación mediocre, la Argentina se clasificó de manera agónica a los octavos de final como uno de los cuatro mejores terceros.
Dicen que en la siguiente fase el equipo albiceleste se enfrentó a Brasil.
Dicen que Goycochea aún hoy no sabe cuántos pelotazos de los brasileños rebotaron en los palos y el travesaño de su arco.
Dicen que nadie sabe bien cómo hizo el Vasco para mantener su valla invicta.
Dicen que el arquero nunca quiso contar qué pasó realmente con el famoso bidón que intoxicó a Branco.
Dicen que Goyco todavía hoy se emociona recordando la corrida de Maradona y el pase justo a Caniggia,
para que el Pájaro defina ante la salida a Taffarel y decrete el 1 a 0 final en un partido increíble.
Dicen que el Vasco le pidió a sus compañeros que lo pellizquen porque no lo podía creer.
Dicen que en cuartos de final, ante Yugoslavia, cuando el partido (malísimo) terminó 0 a 0, se hizo cargo de la situación y le dijo a Maradona: “Ustedes metan todos que yo saco dos”.
Dicen que cumplió, que le detuvo los remates a Dragoljuv Brnovic y a Faruk Had ibegic y le permitió a la Argentina ganar 3 a 2 y acceder a las semifinales.
Dicen que el 12 se amargó mucho cuando Totó Schillaci anotó el 1 a 0 para Italia en clara posición adelantada.
Dicen que por eso celebró tanto el empate de Caniggia.

Dicen que a diferencia del encuentro con Yugoslavia, ante los tanos le dio mucha bronca definir por penales, porque el equipo fue superior a los locales en los 120 minutos.
Dicen que de todas maneras asumió la responsabilidad y, por las dudas, repitió la cábala de hacerse pis en los guantes.
Dicen que cuando le paró el remate a Roberto Donadoni, la emoción lo paralizó.
Dicen que hasta el día de hoy sus hijos lo cargan por la manera en que salió a festejar después de atajarle el penal a Aldo Serena y garantizar el pase de la Argentina a la final.
Dicen que en la final ante Alemania soñó con volver a ser el héroe.
Dicen que con las uñas rozó el remate perfecto de Andreas Brehme, que se convirtió en el 1 a 0 para los germanos.
Dicen que insultó en varios idiomas por haber atajado cuatro penales y no haber podido detener el que definió la final.
Dicen que pese a la paradoja de perder la Copa por un penal, Goyco volvió a su casa orgulloso y feliz
por su actuación consagratoria.
Dicen que todavía hay gente que por la calle le agradece aquella tarea.
Y dicen que él, a pesar de los años, todavía se sigue ruborizando cuando eso ocurre.

- Este texto forma parte del libro 50 Grandes Momentos de los Mundiales, publicado por Ediciones Al Arco en 2014 y repartido por el Ministerio de Educación de la Nación, de manera gratuita, en todas las escuelas públicas de la Argentina.El libro se puede leer en este mismo sitio, o descargar en pdf, Todos los derechos reservados.

