Rumbo al Mundial Rusia 2018. #50GrandesMomentos: 35 – Branco y el bidón

Tal vez esta historia no forme parte de un gran momento. Pero por lo vergonzosa, y porque nos toca
de cerca como argentinos, es necesaria sumarla.

El 24 de junio de 1990, en Turín, la selección argentina enfrentó a Brasil, por los octavos de final del
Mundial de Italia. El duro rival fue una lógica consecuencia por haber realizado una fase de grupos pobre, en la cual el equipo pudo avanzar como “mejor tercero”, por detrás de Camerún y Rumania, y habiendo ganado un partido, igualado otro y perdido el restante. Como suele decirse, la Argentina “se clasificó por la ventana”.

Como era de esperar, el partido fue complicadísimo para el campeón mundial vigente. Los brasileños realmente hacían lo que querían y sólo las buenas intervenciones de Sergio Goycochea, los palos y el travesaño, lograron que el 0 a 0 perdure con el correr de los minutos.

A los 39 minutos del primer tiempo, Ricardo Rocha le cometió una falta cerca del mediocampo a Pedro
Troglio, que cayó dolorido y pidió asistencia. Al campo de juego ingresaron el doctor Raúl Madero y el
masajista del plantel, Miguel Di Lorenzo, más conocido como Galíndez.

Además de atender al volante, Galíndez llevó dos cantimploras verdes con agua para refrescar a los futbolistas en la calurosa tarde turinesa. El primero que pidió agua fue Ricardo Giusti, que en apariencia no la tomó, pero que luego se la compartió a Branco. Poco después, Pedro Monzón tomó la otra caramañola, pero Galíndez, rápido, le pegó un grito, y el defensor no sólo devolvió el envase, sino que escupió todo lo que había tomado y, en cambio, se llevó una botella de agua transparente.

Por lo que se ve en los videos, cuando era un argentino el que pedía agua, recibía a cambio una botella
plástica transparente. Cuando el que solicitaba un refresco era un brasileño, recibía la cantimplora verde…

Después de ese momento, Branco comenzó a marearse, y si bien lo disimuló como pudo, era evidente que no estaba lúcido. Perdía pelotas fáciles, daba pases sin destino y por momentos hasta le erraba a balón. Algo había pasado.

“La historia es cierta. Después de una lesión, nos acercamos y Galíndez nos dio unos bidones. Yo tomé
de otro, pero Branco se llevó el que tenía la sustancia somnolienta. Justo él que ejecutaba los tiros libres”, confesó José Basualdo, integrante del equipo, en una nota publicada por el diario La Nación en enero de 2005, quince años después del incidente.

Poco antes, más precisamente el 15 de diciembre de 2004, fue Maradona el que había dado más detalles,
en el programa Mar de Fondo, que transmitía TyC Sports. “Cuando algunos fueron a tomar agua, casi la toma Olarticoechea. Yo le dije: «¡No, Vasco, no!». En cambio a Valdo le decía: «Andá, Valdito, tomá que hace un calor bárbaro». Se dieron cuenta, pero Branco se la tomó toda, pateaba los tiros libres y se caía, veía nublado. Alguien picó un Royphnol (un tranquilizante) en el bidón y se pudrió todo”, resumió Diego, con lujo de detalles.

“Tomé agua de una botella y me sentí atontado, pude tener un ataque, o un problema de salud. Incluso pude haber dado positivo en el control antidoping”, se quejó, años después, Branco, a quien Oscar Ruggeri recién le contó lo que había pasado en Italia, en un amistoso entre la Argentina y Brasil, disputado en 1994 en Recife.

Los dos personajes de la historia que más se ofenden cuando le preguntan por ese asunto son Carlos
Bilardo y el propio Galíndez. El técnico alguna vez le confesó a la revista Veintitrés que “alguna trampita” había hecho porque aquel partido “había que ganarlo como sea…”, en cambio el masajista se mantuvo siempre imperturbable, y hasta se ofende cuando lo llaman de distintos países. “Ensucian mi imagen”, acusa.

Cuando desde Brasil pidieron que la FIFA investigue el caso, en la Argentina se lo tomaron a broma.
“Va a haber que buscar al bidón para que hable”, dijo el presidente de la AFA, Julio Grondona, en 2004, sostenido por la impunidad de saber que no hay manera de comprobar la supuesta intoxicación.

Resultaría muy injusto decir que Brasil perdió el partido porque el cuerpo técnico de la Argentina intoxicó a Branco. Sobre todo por Diego Maradona, autor de una jugada personal maravillosa, que finalizó con un pase perfecto a Claudio Caniggia y una enorme definición del delantero luego de eludir a Taffarel.

Sin embargo, en Turín la selección argentina hizo trampa. Y, para colmo, los protagonistas no aguantaron el secreto.

  • Este texto forma parte del libro 50 Grandes Momentos de los Mundiales, publicado por Ediciones Al Arco en 2014 y repartido por el Ministerio de Educación de la Nación, de manera gratuita, en todas las escuelas públicas de la Argentina.El libro se puede leer en este mismo sitio, o descargar en pdf, Todos los derechos reservados.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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