Se acabaron las palabras

Argentina juega en un puñado de horas su primer partido del Mundial 2006.
Quiero dejar en claro antes de que empiece a rodar la pelotita algunos aspectos, para no hablar después, con el resultado puesto.
1) Como hincha quiero que salga campeón, pero como periodista me cuesta creer que la Selección siga en Alemania en julio. Ojalá me equivoque…
2) Si bien no me gusta Pekerman, viendo todas las lesiones que sufrieron los otros seleccionados, creo que acertó al no jugar amistosos en los días previos al Mundial.
3) Algo que me ilusiona con respecto a Pekerman. Es tanto o más amargo que Menotti, DT campeón en 1978, y fue cuestionado en la previa del Mundial, tanto o más que Bilardo, DT campeón en 1986.
4) En los centros, Abbondanzieri es tan «confiable» como Nery Pumpido, campeón en 1986.
5) Si les dan la chance, creo que tanto Tevez, como ya lo dije en un post de un par de días atrás, como Palacio, están para grandes cosas en este torneo.
6) ¿Qué es no fracasar? Para mí, no fracasar es por lo menos clasificar a octavos de final. Después de eso, una mala tarde o una falla arbitral te puede dejar afuera aunque no te lo merezcas.
7 y última) Más allá de la rivalidad que hay con Brasil, traten de agendarse y no perderse los partidos del pentacampeón. Aunque los vean para hacer fuerza para el rival, creo que no podemos darnos el lujo de no ver las genialidades que hace Ronaldinho adentro de un campo de juego. A los genios futbolísticos contemporáneos hay que admirarlos. Y hasta me animo a decir que el 10 del Barcelona tiene todo servido para ponerse la corona de Rey del fútbol, esa que está vacante desde que nuestro Diego dejó el fútbol.

¡Vamos Argentina! Te pido que me tapes la boca en un mes.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

2 comentarios en «Se acabaron las palabras»

  • Pingback: Día especial « Dame Pelota

  • el 18 junio, 2006 a las 1:32
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    He escuchado y leído muchos comentarios a cerca de la capacidad del Pato Abbondanzieri en el arco y su presencia en la selección argentina. Todos muestran mayor o menor contundencia en su postura ya sea a favor o en contra, pero no me encontrado con argumentos que apuntalen y respalden las opiniones que entonces se hunden en expresiones más viserales que racionales donde abundan los «es horrible» o «es un fenómeno» o «a mi me gusta» etc. y con muy pocos elementos coceptuales flotando entre tantas afirmaciones enérgicas pero de muy poco espesor. A continuación quiero exponer mi punto de vista sobre el caso, intentando justificar mi posición con el desarrollo de algunas explicaciones puntales sobre el tema que surgen de mi observación. Sin mayores éxitos, yo he pasado por el puesto de arquero hace muchos años cuando llegué a hacerlo profesionalmente y, si bien no obtuve gloria alguna en mi corta carrera, sí prosperó en mi una constante mirada crítica y a la vez analítica de la labor de los arqueros en general y, sin intención de arrogarme la verdad absoluta en la cuestión, quisiera aportar las conclusiones que me despierta el asunto.
    Abbondanzieri es un arquero que, si bien no es malo, es de mediocre para abajo y está lejísimo de alcanzar nivel de selección y, ni siquiera de ser titular en un equipo grande como Boca:
    – Es ABSOLUTAMENTE inseguro, no tiene incorporado el impulso de agarrar la pelota, le pega cahetazos, puñetazos, la «para» con miedo. Casi siempre la termina agarrando en dos o tres tiempos, a veces rodeado de adversarios y haciéndola picar peligrosamente a cm. de sus pies y de otros jugadores que tiene al lado. Muy frecuentemente se le escapan entre los dedos, generalmente con suerte, porque después la recupera, o le pega en una pierna, o se va al corner, o cruza el arco y nadie la toca. Por eso, por que no confía en su agarre, le pone las palmas de la mano a la pelota y da continuos rebotes. En muchos casos, al despejar despatarrado pelotas que, por ejemplo Ustari hubiera retenido con tranquilidad y compostura, la hace parecer más difíciles y ofreciendo una ilusión de atajada para el que no conoce el puesto desde adentro, y aquí entran, público, periodistas supuestamente especializados, y hasta técnicos que no hayan surgido de los tres palos.
    – No tiene agilidad de arquero, no muestra capacidad de despegue, en lugar de arrojarse hacia la pelota, parece simplemente dejarse caer para el lado en donde va ir la pelota. Jamás se le vio a Abondanzieri una de esas atajadas espectaculares con «volada» mediante, (volada realmente necesaria, no como las que nos ofrecieron en sus carreras Navarro Montoya y, sobre todo Angel David «Mentiroso» Comizzo). Pelota medio difícil que va al arco del Pato, es gol.
    – Tiene muchos defectos técnicos de base,a lo de poner mal las manos al encontrarse con la pelota que ya mencioné, se le agrega mala disposicón del cuerpo cuando va lanzado hacia una pelota lateral (va de frente en lugar de ir de costado y parece que se zambulle de panza en una pileta). No sabe absorber la energía de la pelota cuando le llega con fuerza y velocidad, es otra de las
    – Sale mal, no tiene bien desarrollada suficientemente la coordinación para encontrarse con la pelota en lo más alto de la trayectoria en que la puede alcanzar en un centro sobre el área. Encima que tiene poca capacidad de despegue del piso, lo hace a destiempo, generalmente alcanza la mayor altitud en el salto antes de que llegue la pelota y, cuando ésta alcanza su posición, él ya esta en plena caída, desencontrándose con el balón en tiempo y, también a veces en distancia. Cale a buscar un centro de forma atolondrada y después, ya a medio camino, trata de corregir lo que iba a hacer y tratar de ajustar sobre la marcha una salida inconsciente que, en muchos casos, ni siquiera debería haber intentado.
    – Por qué Abbondanzieri está en el lugar que está? Bueno, es difícil de entender, pero podemos elaborar una hipótesis. Tiene algunas cosas a favor: Se ve que es buen tipo, no es conflictivo, evidentemente despierta afecto entre sus compañeros, es correcto dentro de la cancha y, eso no deja de ser positivo dentro de un grupo. Estadísticamente, tapa bastante situaciones frontales de mano a mano y tiros a quemarropa, el 80 % por simple fortuna, cierto, pero bueno, tener suerte también cuenta y eso es lo que el Pato más ha tenido en su carrera. No saca mal con el pie, aunque tratando de salir con el pie en el juego es desastroso , y es capaz de atajar algún penal, cosa de que todos los arqueros son capaces, atajar un penal es para el arquero 75% suerte, si adivinas el palo, ya tenés 50% a tu favor y después, salvo que vaya muy esquinada y/o muy alta (cosa que pocas veces sucede), por más fuerte que vaya, es bastante probable que la saques o te pegue en algún lado, eso es así para cualquier arquero profesional. De 10 penales es normal que atajes 2, 3 o hasta 4, lo que sucede es que pocos se encuentran en instancias definitorias de campeonatos con definición a penales donde te patean 5 o 6 penales seguidos, esa es una ventaja que te da estar en Boca, lo mismo que tener, como ocurre históricamente en los equipos xeneises, una defensa muy aguerrida, que generalmente responde y alivia la labor del arquero de turno. El Pato fue titular en Rosario Central. cosa admisible para su nivel, suplente de Córdoba en Boca mucho tiempo, algo también aceptable y, de repente se encontró con la titularidad en medio de la preocupación a de la mayoría de los boquenses (Ya había tenido algunas participaciones en partidos que no jugó Córdoba y había exhibido sus limitaciones y dudas). Empezó como titular en Boca entonces, en un principio momentáneamente hasta que se contratara alguien con al estatura futbolística para ese puesto. Pero zafó los primeros partidos y los dirigentes esperaron un poco, y cuando el público (confundido) lo aceptó, decidieron ahorrarse unos mangos y no traer a alguien más. Después su figura cobró la desproporcionada magnitud que alcanzó y ya está, se instaló como sofisma popular, algo común con jugadores de clubes grandes, sobretodo Boca o River, aparecieron descerebrados futbolísticos que comenazaron a idolatrarlo por que atajó un par de penales en instancias decisivas alimentados por muchos periodistas y mediáticos deportivos a los que les conviene hablar bien de los cuadros grandes y sus jugadores para no ser rechazados por las mayorías consumistas. Y en esas deformaciones de valor que produce el fenómeno de la enorme masa comercial y popular que genera Boca Jr. donde las cosas se retuercen, estiran y comprimen a merced de la marea mediática y «resultadista» que se comporta sin respetar reglas claras Abbondanzieri ha quedado bien parado, maquillando con buenas campañas de su equipo, logros deportivos de conjunto y algún penal clave atajado ha logrado disimular con éxito sus enormes falencias técnicas.

    Nestor

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