Las contradicciones de Borghi
Por segunda vez en nueve fechas, Claudio Borghi amagó con renunciar a su cargo como DT de Boca.
Basado en la «muy mala campaña» del equipo, el Bichi consideró, tras el agónico 1-2 con Lanús, que ya no había más nada que hacer.
Sin embargo, él mismo siempre se caracterizó en sus declaraciones por ir en contra del resultadismo que reina en el fútbol argentino, y siempre ponderó como prioridad hacer las cosas bien y buscar que los resultados fluyan, como consecuencia de una premisa lógica: trabajo, trabajo y más trabajo.
Por eso, llama la atención esta actitud de Borghi, quien con los dirigentes, los futbolistas y los hinchas a favor, declaró que sólo él iba a saber qué determinación era la correcta, incluso después de «ver lo que ponen en los diarios».
Ni a Borghi ni a nadie le debería importar lo que se escribe en los diarios, donde lamentablemente hay cada vez más intereses ocultos. Si algún editor o director de un medio es amigo de algún DT que está desocupado, sin dudas que buscará la desestabilización para luego sugerir a su protegido. Esto, por desgracia, es así en muchos medios.
«Yo me preparé mucho tiempo para posibilidades como dirigir a Boca, y no la quiero desaprovechar», declaró el lunes Borghi, frase que tal vez hubiera sido más acorde decirla en la noche del domingo.
Lo cierto es que ya ayer el Bichi volvió a su rutina de trabajo, y a la espera del próximo encuentro.
Se dijo en este espacio (y si no fue así, pueden ir a buscarlo al historial de mi Twitter @plisotto), y se repite: el mejor Boca de Borghi se verá desde enero de 2011. Es imposible que un entrenador saque resultados después de un puñado de entrenamientos, y si encima hubo una renovación tan importante como la que vivió el equipo xeneize a mitad de año, donde cambió prácticamente toda la línea de fondo, incluido su arquero.
El único que se despachó con dos títulos al hilo apenas arribado fue Carlos Bianchi en 1998/1999. Pero a no confundirse. Aquel equipo tenía una base sólida que había conformado Héctor Veira, y que en 1997 había sido subcampeón de uno de los mejores River de Ramón Díaz de la historia, que cosechó 45 puntos (el xeneize sumó 44, cifra con la cual hoy cualquiera es campeón).
Siga adelante con su trabajo Bichi. Si usted está convencido de que su manera de proceder es la adecuada, no dude. Los resultados del mañana le darán la razón.


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