Rumbo al Mundial Rusia 2018. #50GrandesMomentos: 24 – Francia de Mar del Plata

Bienvenidos amigos de todo el mundo a una nueva trasmisión. Hoy es 10 de junio de 1978. Son las tres de la tarde y en instantes se enfrentan Francia y Hungría.

Las dos selecciones ya están eliminadas del Grupo A, donde Italia y la Argentina definirán en el turno vespertino quién termina como líder y sigue en Buenos Aires, y quién es el segundo y emigra a Rosario para la segunda fase. Parece que la televisión empieza a pisar fuerte en el fútbol, porque por recomendación de la FIFA, uno de los dos seleccionados deberá cambiar sus colores tradicionales. Ocurre que en los televisores blanco y negro, el rojo de los húngaros tiene una tonalidad similar al azul de Francia. Entonces, uno de los dos deberá salir con camiseta blanca. De otra manera, no se entiende el
consejo.

¡Y ahí está Hungría en la cancha, con su camiseta blanca impoluta!. Se viene Francia…. Ejem… Señores… Tenemos un problema. ¡Los galos también vienen vestidos de blanco! ¡Que alguien haga algo rápido porque esto es un papelón!. Los 22 jugadores se miran unos con otros y a la vez observan al árbitro brasileño Arnaldo Coelho, que se hace el distraído y, sin que se den cuenta, esboza una sonrisa y le hace un comentario risueño al inglés Patrick Partridge y al chileno Juan Silvagno Cavanna, sus dos asistentes.

Lo concreto es que los franceses no tienen camiseta alternativa y el partido se demora. Nadie entiende nada en el estadio José María Minella de Mar del Plata. Mucho menos los 23.000 espectadores que se le animaron al frío invernal para ver el anteúltimo partido mundialista que se disputará en la Feliz. Mañana será el turno de Brasil y Austria, y el Mundial ´78 será un grato recuerdo para los marplatenses.

Atención. Me dicen que a una mente lúcida se le ocurre una aparente solución: salir en auto a recorrer las calles cercanas al estadio, y buscar si algún club puede prestar un juego de camisetas. Y allá van los enviados.

En la travesía, pasan por una sede de Boca Juniors. Pero tienen tanta mala suerte que está cerrada. Toman la avenida Independencia y llegan a la esquina de Alvarado. Allí está el Club Kimberley de Mar del Plata. ¡Y está abierto señores! ¡Está abierto!. No tenemos manera de corroborarlo, pero no nos imaginamos el rostro de quien recibió a la comiti va de dirigentes cuando éstos le explicaron lo que pretendían. O se desmayó de la emoción y debieron recurrir a otra persona, o llamó a la policía pensando que los que irrumpieron en el club eran ladrones con mucho ingenio que querían llevarse camisetas.

Pero también cabe la posibilidad de que haya visto más allá de ese instante y se brindó por completo, entendiendo de antemano que su querido club de barrio iba a disputar un partido de Copa del Mundo. Hace una hora que el partido debió haber comenzado, pero el retraso parece haber llegado a su fin.

Los franceses miran de reojo las camisetas verdes y blancas. Lejos de cualquier atisbo de moda, en nada combinan con sus pantalones azules y medias rojas. Si estuviéramos en febrero bien podrían salir por la calle disfrazados así, y formar parte de los festejos de la elección de la Reina del Mar. Pero no estamos en febrero. Estamos en junio. Diez de junio. Y se tiene que jugar un partido de Mundial. Un partido que ya de por sí no le importa a nadie. Da lo mismo que termine 0 a 0, que se suspenda o que finalice 15 a 15. No cambia en nada el desarrollo del torneo. Los dos, esta misma noche, se vuelven en avión a sus países. Todavía no jugaron, pero ambos están, derrotados, fuera del juego, abatidos, eliminados.

Pero al fin y al cabo hay que jugar. Además, después de esta payasada de las camisetas, lo que pase hoy va a quedar por siempre en la historia. Tal vez no en la historia que habían soñado húngaros y franceses, pero en la historia al fin. ¡Qué tanto! Como si se pudiera elegir de qué manera uno entra a la historia. Por favor… El árbitro los apura y en un costadito, cerca del banco de suplentes, los franceses se visten.

Algunos se atreven a buscar el número de casaca que coincida con el que tienen en su pantaloncito. Pero otros no tienen suerte y agarran la que venga. Es el caso, entre otros, de un joven Michel Platini, que tiene el 15 en su short, y el 16 en la espalda. A esta altura, da lo mismo. El partido finalmente se juega.

Francia impone su ritmo y domina a los húngaros. Hay cuatro goles, y todos ocurren en el primer tiempo. Christian López, Marc Berdoll y Dominique Rocheteau anotan para los galos, mientras que Sandor Zombori convierte el temporario 1-2 para los vencidos. Cerca de las seis de la tarde, el partido se termina. Es todo un éxito, porque un par de horas antes pudo haberse suspendido, algo que hubiera sido un bochorno. A cambio, nos conformamos con este papelón. Los franceses se van contentos, con una victoria estadística y un golazo de López, que bien podría ser elegido como uno de los más lindos del Mundial (bombazo desde afuera del área). Los húngaros, en tanto, volverán a casa amargados y sin puntos.

Finalmente, los hinchas marplatenses se guardarán para siempre una anécdota que les contarán a sus hijos y nietos, y que comenzará así: “Hace muchos años, durante el Mundial de Argentina 1978, yo vi al viejo y querido Kimberley ganarle a Hungría 3 a 1…”

  • Este texto forma parte del libro 50 Grandes Momentos de los Mundiales, publicado por Ediciones Al Arco en 2014 y repartido por el Ministerio de Educación de la Nación, de manera gratuita, en todas las escuelas públicas de la Argentina.El libro se puede leer en este mismo sitio, o descargar en pdf, Todos los derechos reservados.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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