Rumbo al Mundial Rusia 2018. #50GrandesMomentos: 49 – Palermo inmortal

El hombre está parado en el lugar justo y en el momento indicado. Como una, trescientas, mil veces en su carrera de película. Como si supiera que la pelota pateada por Lionel Messi, fuerte pero al medio del
arco, terminará siendo rechazada por el arquero griego Alexandros Tsorvas y viajará como imantada, a su botín diestro.

Porque convengamos que podía terminar en el arco, o bien irse para la izquierda, y de nuevo para adelante. O al corner. Pero no, fue derechito a donde estaba él, que si bien es zurdo, no todo le resultó tan fácil, ni tan sencillo, ni tan “de manual” en su vida. Pero siempre supo superar los obstáculos.

En poco más de 10 minutos en cancha, la labor de Martín Palermo se resume en cuatro pelotas tocadas, dos remates al arco y un gol. El gol que fue a buscar a Sudáfrica y encontró en el Estadio Peter Mokaba de la ciudad de Polokwane, en una fría noche del 22 de junio de 2010. Casualidad o no, exactos 24 años después del golazo de Maradona a los ingleses (y de la Mano de Dios).

Ahora Diego está sentado en el banco de suplentes. Sentado es un decir, porque ni la solemnidad del traje gris que tiene le impide moverse de acá para allá. Y menos ahora, que no sabe con quién abrazarse
ante el gol del 9. O del 18, que es lo mismo. Lo siente como un acierto personal el ingreso del máximo
anotador histórico de Boca. Esta vez, no se tiró de palomita para resbalar por el césped con su pecho y su
abdomen – como hizo contra Perú por las eliminatorias sudamericanas una noche lluviosa en el estadio
de River Plate en 2009– pero ganas no le faltan.

El Titán suma en ese breve lapso la misma cantidad de festejos que Lionel Messi, que pareciera embrujado porque la bola no entra cuando patea. Y como no podía ser de otra manera, Martín, también, se mete en la historia grande de los mundiales: a los 36 años y 277 días es el debutante con más edad en marcar un gol en una Copa.

Pese a que ya es “un hombre mayor” para las leyes del fútbol, Palermo se ríe como un nene de 10 años. La alegría trasciende a su rostro. La sonrisa es más grande que su boca. Sus brazos intentan abrazar a todos los espectadores a la vez. Y sus ojos celestes brillan más que los reflectores del estadio. Todo eso
antes de que una avalancha de hombres vestidos de azul se le tire encima y se convierta en la piedra fundamental de una efímera pirámide humana.

Como si lo hubieran sabido todo de antemano, sus padres, su hermano y su novia están allí también. Y se ríen, se abrazan y lloran de emoción. Martín lo hizo de nuevo. Escribió un nuevo capítulo en su carrera
de película. La frase “Hacer un gol en un Mundial” también se tacha de una lista de objetivos que parece inverosímil. Como “Patear un penal con las dos piernas a la vez” (ante Platense, en 1999); “Patear tres penales en una noche (y errarlos todos)” (ante Colombia, en la Copa América ´99); “Hacer un gol con los ligamentos cruzados rotos” (el 100 de su carrera, ante Colón, también en el ´99); “Hacer un gol, festejarlo con la gente y que el derrumbe de una tribuna provoque la doble fractura de tibia y peroné del jugador” (Para Villarreal, en 2001); “Hacer un gol de media cancha” (ante Independiente, en 2007); “Hacer un gol de cabeza desde 35 metros” (ante Vélez, en 2009); “Hacer para la selección argentina el gol más importante de las Eliminatorias” (ante Perú, en 2009), y tantos más.

Estadísticamente, el gol de Martín a Grecia apenas sirvió para sellar un partido que ya estaba liquidado.
Uno a cero, dos a cero, realmente era lo mismo. No cambiaba ni la posición en la tabla de posiciones
del Grupo B ni el nombre del próximo rival Pero para el protagonista en cuestión, para el 18 de los azules, resultó ser un sueño hecho realidad. La coronación de una carrera notable e indiscutible de un
goleador de raza. Martín Palermo, esa noche, en Polokwane, fue campeón del mundo.

Y por eso, no resulta extraño saber que cuando el delantero ingresó al vestuario, todos sus compañeros lo recibieron con aplausos, gritos y una ovación con marca registrada. Como a un prócer…. “Paleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeermo, Paleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeermo”

  • Este texto forma parte del libro 50 Grandes Momentos de los Mundiales, publicado por Ediciones Al Arco en 2014 y repartido por el Ministerio de Educación de la Nación, de manera gratuita, en todas las escuelas públicas de la Argentina.El libro se puede leer en este mismo sitio, o descargar en pdf, Todos los derechos reservados.

Pablo Lisotto

Nació en la Argentina en 1975. Es Licenciado en Periodismo (TEA 1998). En marzo de 2006 creó www.damepelota.com.ar, por el cual recibió diferentes premios y reconocimientos (por ejemplo, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Actualmente cubre la actualidad de Boca Juniors para la sección Deportes del diario LA NACIÓN. Escribió seis libros: "50 Grandes Momentos de los Juegos Olímpicos", "50 Glorias del deporte olímpico", "50 Grandes Momentos de los Mundiales de fútbol" y "50 Grandes Momentos de la Copa América" (Al Arco, 2012, 2014 y 2015. Se pueden leer gratis en este sitio) y "Hazañas y Leyendas de los Mundiales" (Atlántida, 2014) y "Hazañas y Leyendas de los Juegos Olímpicos" (Atlántida, 2016). A fines de 2012 recibió una Mención Especial de ADEPA, en la categoría Deportes. Es especialista en Olimpismo y en Mundiales de Fútbol.

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